Impacto del frío en la salud animal
El descenso de las temperaturas invernales alteró la rutina de los animales de compañía y expuso a perros y gatos a riesgos sanitarios específicos. El aparato locomotor sufrió las principales consecuencias, especialmente en ejemplares con cuadros preexistentes de artrosis o artritis reumatoide.
Paralelamente, la humedad y el frío incrementaron la incidencia de enfermedades respiratorias causadas por virus y bacterias, caracterizadas por episodios de tos, fiebre, secreción nasal y apatía.
Cachorros y animales mayores de siete años registraron la mayor vulnerabilidad frente al clima adverso. Los recién nacidos carecieron de la capacidad para regular su temperatura corporal de manera autónoma durante los primeros meses. Por su parte, los ejemplares gerontes experimentaron rigidez articular aguda, hecho que dificultó desplazamientos cotidianos como subir escaleras o incorporarse.
Protección en extremidades y pelaje
Las caminatas sobre nieve, barro o superficies con sal para deshielo provocaron agrietamiento y dermatitis en las almohadillas. La acumulación de hielo entre las falanges causó irritaciones y heridas profundas. Ante esta situación, los especialistas sugirieron recortar el pelaje interdigital de las patas para impedir la formación de esferas de congelamiento.
Asimismo, la aplicación de pomadas con alto contenido graso o cera de abejas protegió las zonas sensibles antes de las salidas. Tras la actividad al aire libre, el lavado de extremidades con agua tibia o paños húmedos previno la ingesta involuntaria de sal de deshielo durante el acicalamiento, hábito que provocó trastornos digestivos como diarreas.