De obrero metalúrgico a manager del mejor futbolista: la historia de Jorge Messi, padre de Lionel

El apoyo y apuesta por su hijo terminó cambiando para siempre la historia del fútbol mundial.

Foto: NA.

La muerte de Jorge Messi generó una profunda conmoción en el mundo del fútbol y volvió a poner en primer plano la historia del hombre que acompañó cada paso de la carrera de su hijo, Lionel Messi. De perfil bajo y alejado de los reflectores durante gran parte de su vida, fue una figura decisiva en el desarrollo personal y profesional del capitán de la Selección argentina.

Mucho antes de convertirse en representante de Lionel, Jorge Horacio Messi trabajó durante años como obrero metalúrgico en la planta de Acindar, en Villa Constitución, donde cumplía extensas jornadas para sostener a su familia.

Según testimonios de excompañeros de trabajo, Jorge era reconocido por su bajo perfil, dedicación laboral y predisposición para colaborar con quienes compartían tareas con él.

Antes de ingresar a la industria siderúrgica había desempeñado distintos oficios. Fue cobrador de un instituto médico, trabajó en un taller de fabricación de tornillos y luego estudió para convertirse en técnico químico.

Su llegada a Acindar marcó una etapa importante de su vida. Allí se desempeñó como inspector de control de calidad y era identificado por el casco rojo que utilizaban quienes ocupaban esa función dentro de la planta.

Las jornadas eran exigentes. Trabajaba en turnos rotativos de 12 horas, incluidos fines de semana y feriados, mientras viajaba diariamente desde Rosario hasta Villa Constitución para cumplir con sus responsabilidades.

Viajes, sacrificios y el sueño de Lionel

Uno de sus excompañeros, Daniel Ángel Reche, recordó que muchas veces compartían automóviles o remises de la empresa para llegar a la planta. En otras ocasiones, Jorge utilizaba colectivos que partían de madrugada desde Rosario.

Entre sus compañeros era conocido como “Peluca”, un apodo que hacía referencia a la abundante cabellera que lucía en aquellos años. También recuerdan que tenía buenas condiciones para jugar al fútbol.

La situación económica familiar estaba lejos de ser holgada. Jorge y Celia Cuccittini alquilaban una vivienda en Rosario y administraban cuidadosamente los ingresos para sostener a sus cuatro hijos: Rodrigo, Matías, Lionel y María Sol.

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Mientras trabajaba en la metalúrgica, Jorge acompañaba a Lionel en sus primeros pasos en las divisiones infantiles de Newell’s Old Boys. Sin embargo, el futuro de la familia cambió cuando al pequeño Leo le diagnosticaron un déficit de hormona de crecimiento.

El tratamiento implicaba costos que resultaban imposibles de afrontar para la economía familiar. La solución apareció cuando el Barcelona manifestó interés por incorporar al joven futbolista y hacerse cargo de la atención médica.

Según recordó Reche, Jorge le comentó personalmente la propuesta que había recibido para que Lionel viajara a España. “A Lionel no hay quien le saque la idea”, le habría confesado durante una de sus últimas conversaciones dentro de la empresa.

Poco después tomó una decisión que cambiaría para siempre la historia de su familia: dejó la metalúrgica, abandonó la estabilidad laboral y viajó a Cataluña para acompañar el sueño de su hijo.

Del casco rojo a las negociaciones multimillonarias

La apuesta resultó exitosa. Con el crecimiento futbolístico de Lionel en Barcelona, Jorge pasó de ser un trabajador industrial a convertirse en el principal representante y hombre de confianza del rosarino.

Con el correr de los años participó en renovaciones contractuales, acuerdos comerciales y negociaciones multimillonarias que acompañaron la transformación de Lionel Messi en una de las máximas figuras de la historia del deporte.

A pesar de ocupar un rol determinante en la carrera del campeón del mundo, mantuvo siempre un perfil extremadamente reservado y alejado de la exposición mediática. Porque mucho antes de que Lionel Messi conquistara el mundo, Jorge fue uno de los primeros en creer que podía hacerlo.

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