Las ventas minoristas de las pymes registraron un descenso interanual del 3,8% durante julio y una contracción del 2,1% en la comparación con el mes anterior. Con este resultado, la actividad comercial acumula una baja del 2,7% en los primeros siete meses del año.
La retracción responde a la pérdida de tracción del consumo tras el cierre del primer semestre, donde “el descenso en la medición interanual obedeció al agotamiento de la liquidez extraordinaria aportada por el aguinaldo en el mes anterior”.
Caída generalizada en los sectores y consumo defensivo
La dinámica del mercado interno reflejó la creciente cautela del consumidor. Según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la “incidencia de los costos de las tarifas de servicios durante el invierno sobre el presupuesto familiar, derivó en una demanda defensiva y fragmentada”.
Bajo este esquema, los compradores limitaron sus gastos a la canasta básica e insumos de reposición inmediata, postergando las decisiones de compra en bienes durables y productos de mayor valor.
El impacto se extendió a casi la totalidad del comercio: seis de los siete sectores analizados mostraron números en rojo. Los mayores descensos interanuales se concentraron en Textil e indumentaria (-5,6%), Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-5,5%) y Alimentos y bebidas (-5,4%).
La única excepción con desempeño positivo fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (+1%). Por su parte, la digitalización continuó ganando terreno, ya que “las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 14,9%”.

Clima de negocios y decisiones financieras
La percepción sobre el escenario operativo mostró un deterioro en el margen: el 44,5% de los comerciantes consideró desfavorable su situación actual. En cuanto a las perspectivas a doce meses, un 46,3% prevé que su nivel de actividad no sufrirá variaciones significativas, mientras que un 42,4% anticipa una mejora.
A pesar del sesgo moderadamente optimista hacia el futuro, la coyuntura actual impone prudencia. El encarecimiento logístico y el alza en los costos de reposición ajustaron los márgenes de rentabilidad.
En este contexto, el 61,5% de las pymes juzgó desaconsejable realizar desembolsos de capital, demostrando que “el empresariado pyme sostuvo una postura de marcada cautela financiera, congelando planes de inversión de capital y priorizando el sostenimiento del flujo operativo”.