Marta Fort: “Soy el resultado de lo que juré destruir”

Entre confesiones personales y anécdotas sobre la intimidad familiar, la influencer reveló cómo terminó moldeando su cuerpo en sintonía con la huella dejada por Ricardo Fort.

Marta Fort compartió una profunda reflexión personal sobre la evolución de su imagen corporal, los retos vinculados a la percepción física y la ineludible influencia de su padre, Ricardo Fort.

Durante su paso por PH Podemos Hablar (Telefe), la joven repasó las diversas etapas que atravesó en relación con su cuerpo, remarcando que “fui gorda, fui flaca, tuve muchos quilombos con mi físico, pero jamás tuve problemas porque siempre tuve buena autoestima”.

Sin embargo, reconoció que la exposición pública y los comentarios externos terminaron incidiendo en sus decisiones estéticas.

Transformación estética y la huella paterna

Al analizar los cambios que experimentó con el transcurso del tiempo, la joven sintetizó su proceso actual con una afirmación contundente: “Soy el resultado de lo que juré destruir”.

A partir de esa premisa, explicó cómo mutó su postura inicial respecto a los cánones estéticos que promovía su padre: “Yo nunca quise ponerme tetas y ahora soy el resultado de lo que juré destruir. Porque a mi viejo le gustaban así y yo decía ‘ni en pedo’, pero después, poco a poco, me fui moldeando a lo que soy ahora”.

Esa transformación abarcó también otros aspectos de su estilo personal y retoques puntuales. “Yo decía ‘rubia no’ cuando él me teñía el pelo a los nueve años. Ahora soy rubia, me hice las tetas y me hice algunos retoques en la cara”, relató, añadiendo con humor sobre la hipotética reacción del empresario: “Si él bajara, me diría ‘viste, hija de p…’”.

Memoria familiar y la intimidad del hogar

Más allá del aspecto exterior, la influencer profundizó en la dimensión emocional de sus hábitos cotidianos, reconociendo que “siento que termino adoptando ciertas costumbres de gente que perdí”, y asegurando que “cada aparición mía sirve a la memoria y el regreso de él, eso me gusta”.

Tras el fallecimiento de su tutor Gustavo Martínez, comenzó a entrenar en el gimnasio con mayor constancia, sintetizando que “adopté las dos pasiones de los dos”.

Al rememorar su infancia, definida por la exigencia mediática de su padre y la tutela de su entorno, caracterizó la dinámica familiar con una frase breve: “Fue heavy, pero feliz”.

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