La conmoción que provocó la despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina tras 21 años vistiendo la camiseta nacional marcó el fin de una era dorada dentro del campo de juego internacional. Sin embargo, a sus 39 años, el astro rosarino no contempla un retiro total del fútbol profesional. Con contrato vigente en Inter Miami hasta finales de 2028 —donde viene de marcar cuatro goles en su último partido y suma 18 tantos en la temporada de la MLS—, el capitán sostiene un rendimiento deportivo determinante a la par que acelera la expansión de un imperio empresarial valuado en alrededor de 1.000 millones de dólares.
La transición de atleta de élite a magnate corporativo no es un proceso improvisado. Durante más de dos décadas de carrera, el rosarino estructuró una red diversificada de inversiones con operaciones concentradas principalmente en Estados Unidos y Europa. Tan solo durante el último año, Messi registró ingresos por aproximadamente 135 millones de dólares, de los cuales unos 60 millones correspondieron a su salario en el club de la Florida y los restantes 75 millones provinieron de contratos publicitarios, acuerdos de patrocinio y rendimientos de sus distintas sociedades.
Del terreno de juego al sillón de propietario
Uno de los pilares económicos más sólidos de su etapa en Estados Unidos se fijó en la letra chica de su desembarco en la Major League Soccer. El contrato firmado con Inter Miami incluyó una opción para adquirir hasta un 10% de la propiedad de la franquicia, una participación cuyo valor potencial se calcula entre los 100 y 150 millones de dólares. La intención de la dirigencia norteamericana es mantener al rosarino ligado a la institución desde un rol ejecutivo una vez que decida colgar los botines de forma definitiva.
El rol de propietario de clubes ya es una realidad concreta para el argentino. En 2025 fundó el Deportivo LSM en Uruguay junto a su amigo Luis Suárez, y en 2026 dio un golpe estratégico al adquirir la gestión de la Unión Esportiva Cornellà, club catalán que compite en la Tercera Federación de España. A estas iniciativas se suma el proyecto familiar Leones FC, consolidando su presencia en la gestión deportiva desde múltiples plataformas territoriales.
Cadena MiM Hotels y desarrollos inmobiliarios de alta gama
La división hotelera representa otra de las columnas vertebrales de su patrimonio. Bajo la marca MiM Hotels (Messi Hotels), el rosarino cuenta con seis establecimientos de lujo ubicados en plazas turísticas estratégicas: Sitges, Ibiza, Mallorca, Baqueira Beret, Sotogrande y Andorra. En un reciente movimiento de escala corporativa, la gestión operativa de la cadena pasó a manos de la gigante española Meliá Hotels International, reemplazando a Majestic Hotel Group para encarar un plan de expansión internacional.
En materia de desarrollos urbanísticos, el rosarino mantiene un fuerte vínculo con su provincia natal. Junto a Ángel Di María, participa en el proyecto residencial de alta gama Carrasco M, ubicado frente al río Paraná en Rosario, el cual contempla la construcción de 24 unidades exclusivas con una inversión estimada en 7 millones de dólares. Asimismo, controla el vehículo inmobiliario Edificio Rostower Socimi, que cuenta con activos que superan los 234 millones de euros.
Gastronomía, marcas globales y el holding familiar en Andorra
El catálogo de inversiones de Messi se expande al sector gastronómico y de consumo masivo. El capitán se convirtió en socio de El Club de la Milanesa, una tradicional cadena argentina que proyecta su desembarco en España con locales en Cataluña y la construcción de una planta industrial en Tigre. En el segmento de bebidas, compite con su marca de hidratación Más+ y la línea de vinos L10 Wines, además de la comercialización de indumentaria mediante The Messi Store.
A nivel de alianzas globales, mantiene un contrato vitalicio con Adidas que le reporta unos 20 millones de euros anuales, además de colecciones exclusivas como Messi x Stanley 1913 para la venta de productos materos y térmicos. Sus incursiones tecnológicas y de contenidos audiovisuales se canalizan mediante la firma Play Time Sports-Tech Hold y la productora 525 Rosario.
Toda esta gigantesca arquitectura financiera es coordinada por Limecu España 2010, el holding familiar liderado por su hermano Rodrigo Messi, que trasladó su sede social a Andorra y administra activos por más de 236,5 millones de euros. A la par, la sociedad Leo Messi Management registró una facturación de 61,9 millones de euros, garantizando un engranaje administrativo que sostiene el legado económico del rosarino mucho más allá de su retiro de la Selección.