En el plano financiero, el Gobierno enfrentará pagos de deuda por US$25.000 millones el año próximo, más de la mitad con tenedores de bonos internacionales, Bopreal y títulos en dólares emitidos en el mercado local.
Con un riesgo país arriba de los 500 puntos, el costo para tomar deuda en el exterior para la Argentina sigue arriba del 9% anual. En ese marco, la charla con Bessent podría servir para reactivar algunas de las promesas que había hecho el año pasado para frenar las presiones devaluatorias en camino a las elecciones.
La última reunión formal cara a cara entre Bessent y Caputo había sido en octubre del año pasado, en la sede del Departamento del Tesoro, en Washington, cuando ambos funcionarios rubricaron el auxilio financiero norteamericano a la administración de Javier Milei con un swap de monedas por US$20.000 millones.
Semanas después, el propio Bessent amplió a US$40.000 millones con ayuda adicional de bancos, algo que nunca se concretó. En medio de las elecciones en Estados Unidos, Argentina necesitará el respaldo de Donald Trump en caso de una corrida cambiaria.
En paralelo, Caputo mantuvo encuentros con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, y con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga. Georgieva señaló en X: “Genial ponerme al día con Caputo sobre el impresionante repunte económico de la Argentina, resultado de buenas políticas y una sólida implementación”.
Con Banga, el ministro dialogó sobre “la agenda de crecimiento y las oportunidades para seguir profundizando la cooperación y el apoyo” del organismo multilateral a la Argentina.
La cumbre del G20 se desarrolla en un contexto internacional complejo. La tensión entre Estados Unidos e Irán ocupa un lugar central en las discusiones, tanto por las consecuencias sobre el mercado energético como por la ofensiva de sanciones impulsada por Washington contra Teherán.
Bessent fue designado por Trump para liderar la estrategia económica contra Irán y advirtió a los países que continúan comerciando con ese país que podrían quedar excluidos del sistema financiero occidental.
El otro gran eje de tensión es la política comercial de Trump. Estados Unidos pretende que el G20 discuta alternativas para impulsar el crecimiento, avanzar en la desregulación y reducir los desequilibrios comerciales.
Sin embargo, la ofensiva arancelaria de la Casa Blanca generó tensiones incluso con otros aliados occidentales, entre ellos Canadá. La cumbre de mandatarios, liderada por Donald Trump, será el 14 y 15 de diciembre en Miami, adonde seguramente viajará Milei.
Con el G20 financiero en marcha y la cumbre de mandatarios en diciembre en Miami, el equipo económico buscará sostener el respaldo externo mientras enfrenta vencimientos de deuda y presiones de mercado de cara a 2027.