El Fondo Monetario Internacional volverá a someter a examen las cuentas de la economía argentina a partir de la próxima semana, cuando una misión técnica del organismo desembarque en Buenos Aires. La auditoría corresponde a la tercera revisión del acuerdo vigente y tomará como parámetro central los resultados fiscales y monetarios del segundo trimestre, además del cumplimiento de los compromisos estructurales asumidos por el Poder Ejecutivo.
Foco en divisas: El volumen de reservas brutas en el Banco Central volvió a ubicarse por debajo de los 50.000 millones de dólares.
Señal presupuestaria: El organismo analizará el proyecto de Presupuesto 2027 para medir la sostenibilidad del superávit primario.
Actividad dispar: El Staff sigue con atención la brecha entre la expansión del sector primario y la contracción en la industria y la construcción.
La acumulación de reservas y la pauta fiscal en debate
El fortalecimiento de los activos externos del Banco Central constituye uno de los capítulos más complejos del examen que iniciarán los auditores internacionales. El organismo insiste en la necesidad imperiosa de reconstruir los colchones financieros para absorber probables choques externos, en un contexto donde el stock de reservas brutas cedió posiciones en las últimas jornadas hasta ubicarse por debajo del piso de los 50.000 millones de dólares.
El eje fiscal se mantendrá como el pilar innegociable dentro del programa técnico, con el FMI reconociendo la consecución de dos años consecutivos de superávit primario. En esta oportunidad, la delegación técnica evaluará de manera detallada las estimaciones contenidas en el proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso, el cual prevé un crecimiento económico del 4% interanual y un objetivo de inflación del 18% para el próximo año.
La lectura sobre las cuentas públicas adquiere una relevancia singular al tratarse de las proyecciones para un año cruzado por el calendario electoral. Desde la conducción del organismo que encabeza Kristalina Georgieva advierten sobre la importancia de consolidar un marco de responsabilidad fiscal duradero, dotado de reglas institucionales previsibles que protejan el sendero de equilibrio financiero.
Desinflación, crédito y la trampa de la recesión desigual
En el plano de los precios, la misión evaluará la dinámica del IPC, que marcó una desaceleración hasta el 1,7% en su última medición mensual. Pese al registro positivo, los técnicos del organismo apuntan a constatar la durabilidad de este proceso de desinflación, supeditándolo al fortalecimiento de la autonomía institucional del Banco Central y a la ausencia de nuevos desequilibrios cambiarios.
El desempeño heterogéneo de la actividad económica figura entre las observaciones centrales del equipo auditor. Mientras sectores intensivos como el agro, la energía y la minería muestran tasas de expansión elevadas, la industria manufacturera y la construcción registran caídas sistemáticas, lo que genera reparos sobre la capacidad de la economía para derramar los beneficios de la estabilización hacia la masa asalariada.
Finalmente, el FMI incorporó a su agenda el monitoreo de los niveles de morosidad en las familias, tras el paulatino aumento en las tasas de morosidad bancaria. Si bien el Staff descartó riesgos sistémicos inmediatos para la banca privada debido a sus elevados niveles de liquidez, enfatizó la necesidad de profundizar el crédito de largo plazo para el sector productivo sin descuidar la estabilidad del sistema financiero.