“Este juicio es un error”: la defensa de Luque aseguró que Maradona estaba sano

El abogado Francisco Oneto cuestionó con dureza la acusación de la fiscalía en la etapa de alegatos. Afirmó que el neurocirujano no estaba a cargo de la internación en Tigre, catalogó a su defendido como un “chivo expiatorio” y culpó a la junta médica por emitir conclusiones alejadas de la realidad.

La etapa final del debate oral por la muerte de Diego Armando Maradona sumó un nuevo capítulo de máxima tensión judicial durante las audiencias de cierre. En su turno de presentar los alegatos, la defensa del neurocirujano Leopoldo Luque buscó desarmar por completo la acusación formulada en su contra, cuestionando la base misma del proceso legal. Frente a los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, el abogado Francisco Oneto fue categórico al definir la situación de su defendido: “Este juicio es un error”.

Luque es uno de los siete profesionales de la salud imputados por el fallecimiento del exfutbolista, ocurrido el 25 de noviembre de 2020. Actualmente, el médico enfrenta un pedido de 12 años de prisión por el delito de homicidio simple con dolo eventual, una pena solicitada expresamente por los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren. Por su parte, las querellas que intervienen en la causa también solicitaron condenas punitivas, aunque con exigencias de penas diferentes dependiendo de cada representación de la familia del exjugador. Ante este complejo escenario, la estrategia de sus representantes legales apuntó a desligarlo de la responsabilidad principal como garante general de la salud del ídolo deportivo.

Durante su exposición —la cual fue presenciada por un grupo de estudiantes de abogacía llevados por el propio letrado—, Oneto insistió en que el neurocirujano no tenía a su cargo la organización ni la supervisión integral de la internación domiciliaria montada en la vivienda del partido de Tigre. “Pese a quien le pese, duela a quien le duela, escandalice a quien escandalice, Luque no era el encargado de la domiciliaria”, remarcó el abogado. Además, subrayó frente al tribunal que “el traslado a una internación domiciliaria fue consentido por la familia”, intentando así diluir la carga penal sobre los profesionales y trasladar parte de la decisión directamente al entorno íntimo de Maradona.

Uno de los ejes más controversiales del alegato fue la descripción del cuadro clínico del exjugador. Oneto intentó refutar la hipótesis acusatoria que sostiene que los médicos debieron advertir el deterioro del estado general del paciente y disponer, de manera preventiva, una internación de mayor complejidad. Por el contrario, el defensor aseguró que Maradona se encontraba “cardiológicamente sano” y que cualquier otra afección que pudiera padecer era completamente asintomática. Según la postura de la defensa, para encontrar problemas coronarios crónicos en el paciente hay que retroceder más de dos décadas: “Es tan claro que no tenía ningún problema de corazón, al menos crónico, que se tienen que ir al año 2000 para buscar una miocardiopatía dilatada. Se congelaron en una heladera y volvieron al presente con este dato”, argumentó el letrado, aclarando que esa condición clínica particular “es reversible en el tiempo”.

Sobre esta misma línea médica, la defensa criticó con dureza el trabajo de los peritos oficiales. “Es un prejuicio decir que Maradona era cardíaco”, reiteró Oneto, quien además acusó a la junta médica de reunirse “no para saber qué pasó”, sino para verse obligados a “decir cosas que no se corresponden con la realidad”. Para el abogado, el trágico desenlace fue estrictamente biológico y repentino: “Maradona muere de un evento cardíaco agudo e imprevisible. El dolo ya está lejos, superado”.

Oneto también argumentó que la injerencia médica de Luque a partir del 3 de noviembre se limitaba de forma exclusiva a su rol de especialista en neurocirugía. Desde esa posición técnica, afirmó que no existía “la más mínima posibilidad de prever este desenlace”. Para la defensa, responsabilizar a Luque implica apartarse de los hechos probatorios y de la ciencia. “Si juzgamos con espectacularidad o apartándonos de la ciencia, tenemos un problema. Fue un resultado natural”, sostuvo, remarcando que en el accionar del profesional “no hay dolo, no hay imprudencia ni posición de garante” y que “la prueba demuestra que no hay nada”.

La intervención de la defensa fue completada por el abogado Roberto Rallín, quien realizó una detallada cronología de los hechos para defender el perfil humano del imputado. Rallín sostuvo que la imagen construida sobre el médico “no está más alejada de la realidad”, destacando que no fue indiferente al paciente a lo largo de su tratamiento. “¿Quién fue para la acusación Luque? Fue el chivo expiatorio de este caso”, sentenció Rallín. Además, hizo hincapié en el vínculo genuino entre ambos, asegurando que el médico llegó a la vida de Maradona de manera natural, que el exfutbolista “lo quería y le tenía aprecio”, y descartó de plano que la relación fuera una imposición promovida por Matías Morla.

Tras la extensa exposición de la defensa de Luque en esta última semana de alegatos, el proceso judicial continuará con el turno de Nicolás D’Albora, abogado representante de Nancy Forlini, quien se desempeñaba como coordinadora de la obra social durante la polémica internación domiciliaria.

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