El imponente río Paraná volvió a demostrar su fuerza arrolladora en el Litoral argentino, impulsado por la crudeza climática del fenómeno de El Niño. En Paso de la Patria, el reconocido destino ribereño ubicado a 40 kilómetros de la capital de Corrientes, las defensas cedieron ante la presión hídrica y el agua avanzó de forma violenta sobre la zona urbana, anegando complejos turísticos y paralizando una economía local que depende vitalmente de la pesca deportiva.
El colapso de las defensas se produjo el pasado lunes por la noche, cuando el hidrómetro del puerto local marcó los alarmantes 7,63 metros. El avance incesante del río dejó bajo el agua a los barrios Don Julián, La Isla y Pescadores, los sectores urbanos más perjudicados por el avance territorial del Paraná. Las imágenes en el centro del pueblo son desoladoras: el tradicional anfiteatro Pinín Palma quedó sumergido casi en su totalidad, mientras que la emblemática Isla de los Pájaros desapareció completamente del paisaje costero tras ser tapada por el caudal.
Frente a la inminente catástrofe, el municipio intentó levantar una nueva barrera de contención con camiones de tierra, pero la desesperanza reina entre los pobladores. “Ya es tarde. Cuando viene la creciente no se la puede parar. Esta es como la del 83”, sentenció Mabel Ortiz, vecina de la localidad. Para evitar peores tragedias, cuadrillas de la Dirección Provincial de Energía de Corrientes (DPEC) trabajaron a destajo cortando el suministro eléctrico en las viviendas anegadas debido a la precariedad del cableado en la zona sur del pueblo.
La advertencia del “doble perjuicio” turístico
La rotura del terraplén expuso una falencia histórica: las obras estructurales prometidas tras la gran creciente de 1998 y los proyectos de 2015 jamás se concretaron, tal como denunció el intendente Oscar “Chino” García. A la amenaza del Paraná se suma el ingreso de agua por un arroyo secundario que avanza hacia el sur, transformando a Paso de la Patria prácticamente en una isla aislada.
Esta crisis hídrica encendió las luces de alarma en el sector comercial de cara a la temporada de verano. La Cámara de Prestadores de Servicios Turísticos, que administra entre 2.000 y 2.500 plazas hoteleras en la localidad, advirtió sobre un inminente “doble perjuicio” económico. “La pesca es la principal actividad de la zona y con este parate vamos a quedar mal parados”, reconoció Román Segovia, guía de pesca local, ante un escenario de guarderías náuticas repletas de embarcaciones paralizadas.
Un drama regional que suma evacuados y víctimas fatales
El desastre de Paso de la Patria es apenas el epicentro de un fenómeno que castiga a toda la ribera correntina y chaqueña. Según estimaciones oficiales, unas 650 personas ya debieron abandonar sus hogares en Corrientes, mientras que la cifra de evacuados asciende a casi 200 en la localidad de Itatí. La tragedia ya se cobró dos vidas humanas: dos peones rurales murieron en la zona de isla Ibirapitá (cerca de Bella Vista) al intentar trasladar ganado hacia tierra firme.
Ante la emergencia, el gobierno de Chaco emitió el alerta roja para las zonas fuera de las defensas y aceleró los traslados preventivos en la ribera de Resistencia. Por su parte, la Agencia Federal de Emergencias desplegó a efectivos de Gendarmería y Prefectura Naval, mientras la provincia de Corrientes aguarda el arribo de un buque logístico de la Armada.
Las proyecciones de Defensa Civil ubicaban el pico de la creciente para la jornada de ayer. Sin embargo, el alivio parece lejano. El meteorólogo Juan Borús, del Instituto Nacional del Agua (INA), advirtió que los pronósticos de abundantes lluvias en Brasil —con acumulados previstos de hasta 230 milímetros— podrían prolongar severamente el período de aguas altas.
A esto se suma la reciente alerta del Servicio Meteorológico Nacional por tormentas locales que descargarán hasta 80 milímetros en Corrientes y ráfagas de 90 kilómetros por hora. Aguas abajo, el peligro recién comienza: Goya espera su pico máximo entre el 22 y el 27 de octubre, marcando el pulso de un fenómeno de El Niño que, según los expertos de Yacyretá, castigará al Litoral hasta febrero.