La cantante volvió a compartir un tuit con su postura sobre la condena judicial contra Cristina Fernández de Kirchner, reavivando el debate político y social en Argentina.
La cantante volvió a compartir un tuit con su postura sobre la condena judicial contra Cristina Fernández de Kirchner, reavivando el debate político y social en Argentina.

Tras confirmarse la condena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua contra Cristina Fernández de Kirchner por parte de la Corte Suprema de Justicia en la causa Vialidad, Lali Espósito optó por repostear en sus redes sociales un tuit que había publicado meses atrás, luego de las PASO presidenciales de 2023. Su mensaje breve y directo, “Qué peligroso. Qué triste”, fue interpretado como una reflexión crítica sobre el clima político y judicial que rodea a la expresidenta y el impacto de estas situaciones en la convivencia social.
Esta famosa frase, que inicialmente generó fuerte repercusión e incluso un intercambio tenso con el entonces candidato Javier Milei, volvió a viralizarse generando una ola de comentarios, tanto a favor como en contra, poniendo en el foco la postura de la cantante ante uno de los temas judiciales más sensibles del país.
En declaraciones recientes, Espósito aclaró que su intención no es defender ni atacar la figura de Cristina Kirchner, sino cuestionar la forma en que se manejó el proceso judicial y el clima polarizado que esto generó en la sociedad argentina. Destacó que el morbo político y la violencia discursiva, particularmente de algunos sectores oficialistas hacia los simpatizantes opositores, representan un riesgo para el debate democrático.
La artista subrayó que su crítica se dirige al “encare de esta cuestión”, no a la justicia en sí o a la legitimidad del fallo, y que su mensaje busca alertar sobre las consecuencias sociales que puede tener la instrumentalización política de procesos judiciales.
El tuit reposteado por Lali Espósito abre una puerta hacia la reflexión sobre el papel de las figuras públicas en la arena política y cómo sus expresiones contribuyen a moldear la opinión pública. Por un lado, sectores oficialistas y críticos a Cristina Kirchner celebraron el fallo como un avance en la lucha contra la corrupción y un acto de justicia ejemplar. Por otro, existe preocupación por la creciente polarización y la posibilidad de que la justicia sea percibida como herramienta política.
La repercusión del mensaje de Lali Espósito invita a preguntarse cómo deben actuar los referentes culturales y mediáticos en temas con fuerte carga política y judicial, y cuál es la responsabilidad pública en la construcción de discursos que fomenten el diálogo más que la división.
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