El gobierno portugués aprobó una reforma que aumenta los años de residencia y exige exámenes para obtener la nacionalidad. El acuerdo con la ultraderecha busca mayor control migratorio y termina con beneficios para descendientes sefardíes.
El gobierno portugués aprobó una reforma que aumenta los años de residencia y exige exámenes para obtener la nacionalidad. El acuerdo con la ultraderecha busca mayor control migratorio y termina con beneficios para descendientes sefardíes.

Portugal modificó su normativa para hacer más restrictivo el acceso a la nacionalidad. Ahora, los extranjeros deben residir legalmente 7 años (para europeos y lusófonos) y 10 años (para el resto) para solicitarla.
Se introduce un examen obligatorio de idioma y cultura portuguesa, además de que los solicitantes deben demostrar autonomía económica y no recibir ayudas sociales en el momento de la solicitud.
El cambio incluye que hijos de inmigrantes nacidos en Portugal solo obtendrán nacionalidad si uno de sus padres ha residido legalmente por 5 años. También se prevé la revocación de la nacionalidad ante fraudes y el uso de la pérdida como sanción a condenados con doble ciudadanía.
El acuerdo fue impulsado por el gobierno conservador de Luis Montenegro en alianza con la ultraderecha, que logró incluir puntos de su agenda migratoria.
Esta reforma responde a debates sobre integración, seguridad y control de la migración en Portugal, que mantiene un alto flujo migratorio y cerca de 2 millones de emigrantes portugueses en el exterior.
El régimen especial para sefardíes desaparece, cerrando una oportunidad que había atraído la atención internacional y permitía la naturalización de descendientes. Esta medida también sigue investigaciones por irregularidades en ese programa.

El endurecimiento de la ley muestra una tendencia restrictiva que va contra modelos más flexibles de ciudadanía en Europa.
Podría afectar a comunidades vulnerables y dificultar la integración de extranjeros nacidos en Portugal. Se abre el debate sobre el equilibrio entre seguridad y derechos migratorios, y sobre cómo estas medidas impactan en la cohesión social y económica del país.
Jair Bolsonaro presenta una leve mejoría renal en terapia intensiva, aunque los médicos reforzaron su tratamiento con antibióticos para combatir una neumonía bilateral. El expresidente brasileño continúa detenido mientras su defensa insiste en solicitar el arresto domiciliario por motivos médicos.
Jürgen Habermas, referente de la Escuela de Frankfurt, falleció a los 96 años. El filósofo alemán centró su obra en la democracia y la “acción comunicativa”, defendiendo el lenguaje y el consenso racional como herramientas esenciales contra la barbarie.
El aspirante presidencial peruano Napoleón Becerra falleció ayer domingo en un siniestro vial en Huancavelica mientras viajaba hacia Ayacucho. El líder del PTE-Perú, de 61 años, murió tras volcar su vehículo, provocando la consternación de sus adversarios políticos.
Donald Trump amenazó con un futuro sombrío para la OTAN si sus aliados no colaboran en la reapertura del estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán. Además, condicionó su visita a China, exigiendo apoyo para normalizar el flujo petrolero mundial.
Con la igualdad, el “Xeneize” alcanzó su sexto partido consecutivo sin derrotas, aunque solo ganó dos de ellos, ubicándose en el sexto puesto de la zona A.
Desde la llegada de Eduardo Coudet como director técnico, el “Millonario” mantiene el puntaje perfecto.
El jefe de Gabinete aseguró, además, que fue “inapropiado” utilizar la palabra “deslomarse” para referirse a su trabajo en Nueva York acompañando al presidente.
En medio de la ofensiva en Oriente Medio, el Departamento de Estado pone precio a la cabeza de Mojtaba Jamenei y otros jefes de la Guardia Revolucionaria.