Los agonistas del receptor GLP-1, como las marcas Ozempic y Wegovy, demostraron en estudios clínicos reducir el peso corporal entre un 10% y 20%. La guía de la OMS los recomienda para adultos con obesidad o sobrepeso grave, aunque alerta que su seguimiento médico es clave, pues se carece de datos a largo plazo sobre su seguridad más allá de cuatro años.
Además, casi la mitad de los usuarios abandonan el tratamiento en el primer año, lo que puede implicar la recuperación del peso perdido.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que estos medicamentos representan esperanza, pero no sustituyen intervenciones integrales que también requieren cambios en políticas públicas y atención preventiva.
La OMS advierte que la accesibilidad actual es insuficiente, alcanzando solo al 10% de quienes podrían beneficiarse, y demanda esfuerzos para garantizar que la distribución sea justa y priorice la necesidad clínica.
Entre los desafíos figura superar las barreras del costo y la infraestructura de salud para aplicar tratamientos efectivos. Expertos señalan que sin políticas que combinen prevención, tratamiento y equidad, el avance de la obesidad global no se revertirá con fármacos aislados. Países deben incorporar estas directrices para optimizar recursos y evitar desigualdades en el acceso.