CABA registró una gran caída del nivel de alcoholemia en controles

Con más de 5.300 operativos en Navidad, la tasa bajó al 0,47% respecto al año anterior. Pese a la mejora, se retuvieron 30 licencias y se detectaron conductores con más del triple de lo permitido para circular.

En una madrugada de festejos marcada por un fuerte despliegue preventivo, la Ciudad de Buenos Aires registró una mejora significativa en los indicadores de seguridad vial.

Los operativos realizados durante la Nochebuena y la mañana de Navidad arrojaron una tasa de positividad del 0,47%, lo que representa una reducción de casi la mitad respecto al 0,83% alcanzado en la misma fecha del año pasado.

De los 5.394 conductores testeados en los más de 30 puestos estratégicos, solo 30 arrojaron resultados positivos.

Aunque la cifra es alentadora para las autoridades, la gravedad de algunos casos aislados sigue siendo motivo de preocupación: el dosaje más alto detectado fue de 1,74 g/l de alcohol en sangre, una cifra que triplica el límite legal para conductores particulares.

Prevención y metodología

Los agentes del Ministerio de Movilidad e Infraestructura utilizaron la metodología de “embudo”, un estándar recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este sistema obliga a los vehículos a circular a baja velocidad, lo que no solo refuerza la percepción del operativo, sino que garantiza la seguridad del personal civil y policial. Esta estrategia es clave, considerando que en la Ciudad 1 de cada 5 siniestros fatales está relacionado con el consumo de alcohol.

Escala de sanciones y multas

La normativa vigente en territorio porteño es estricta: ante un test positivo, no se permite ceder el volante. Se procede de inmediato a la retención de la licencia de conducir y al acarreo del vehículo.

Según el nivel de alcohol detectado, las consecuencias integradas en el régimen de faltas son:

  • Dosaje entre 0,5 g/l y 1 g/l: El infractor debe afrontar una multa económica que oscila entre los $119.776,5 y los $798.510. Además, se le impone una inhabilitación para conducir de 2 a 4 meses. En caso de ser la primera falta, el plazo de inhabilitación puede reducirse a la mitad si se aprueba un curso de educación vial.

  • Dosaje desde 1 g/l en adelante: La sanción económica asciende a un rango de entre $239.553 y $1.597.020. La inhabilitación de la licencia es más severa, extendiéndose de 4 meses a 2 años, y el código prevé incluso de 1 a 10 días de arresto.

  • Negativa a realizar el test: Quienes rechacen el control reciben una multa directa de $798.510 y el secuestro inmediato del vehículo.

Para regularizar su situación, los infractores deben asistir obligatoriamente a un taller de seguridad vial de 8 horas de duración.

Con más de 470 mil controles realizados en lo que va del año, la gestión busca consolidar un cambio cultural donde el “conductor designado” deje de ser una excepción para convertirse en la norma.

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