Tailandia y Camboya acuerdan un “alto el fuego inmediato” en su conflicto fronterizo

Tras el fracaso de mediaciones previas, la tregua permitirá que miles de civiles regresen a sus hogares para el Año Nuevo, aunque persiste la desconfianza por la soberanía de templos históricos.

En un giro diplomático esperado por la comunidad internacional, Tailandia y Camboya acordaron este sábado un “alto el fuego inmediato” para poner fin a tres semanas de intensos enfrentamientos en su frontera.

La disputa, que se reavivó a principios de diciembre con el uso de artillería pesada, tanques y drones, ha provocado una crisis humanitaria con un millón de desplazados y un saldo total de 47 víctimas fatales (26 tailandeses y 21 camboyanos).

Según una declaración conjunta obtenida por la agencia AFP, el cese de hostilidades entró en vigor a las 05:00 GMT. El documento es taxativo respecto al corredor humanitario: “Ambas partes acuerdan permitir que los civiles que residen en las zonas fronterizas afectadas regresen a sus hogares lo antes posible, sin obstáculos y con total seguridad y dignidad”.

Este punto es vital para los cientos de miles de evacuados que, desde el 7 de diciembre, dormían en refugios improvisados y ahora podrán pasar el Año Nuevo en sus casas.

Condiciones del acuerdo y desconfianza

El pacto, firmado por los ministros de Defensa de ambos reinos, contempla no solo el silencio de las armas, sino también la congelación de posiciones militares actuales, tareas de desminado y la cooperación contra la ciberdelincuencia.

Además, Bangkok se comprometió a liberar a 18 soldados camboyanos detenidos una vez transcurridas 72 horas de calma efectiva.

A pesar del optimismo de mandatarios y organismos internacionales, la tensión en el terreno sigue latente. Oeum Raksmey, una joven camboyana de 22 años evacuada a Siem Reap, expresó a la AFP: “Si dejan de pelear a partir de ahora, estaré muy feliz… pero aún no me atrevo a regresar a mi casa. Sigo teniendo miedo. Todavía no confío en la parte tailandesa”.

Un escenario geopolítico complejo

Este alto el fuego llega tras varios intentos fallidos de mediación por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, cuyas treguas previas colapsaron ante incidentes fronterizos. En esta ocasión, la presión de la ASEAN, junto a China y Malasia, fue determinante para que las partes dialogaran directamente.

Sin embargo, el núcleo del conflicto —la demarcación de los 800 km de frontera heredada del periodo colonial francés y la soberanía sobre templos como el de Preah Vihear— sigue sin resolverse.

Con elecciones legislativas programadas en Tailandia para el próximo 8 de febrero, el primer ministro Anutin Charnvirakul buscó llevar tranquilidad: “Pueden confiar en Tailandia. Siempre respetamos nuestros compromisos”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, saludaron el acuerdo como un paso indispensable para aliviar el sufrimiento civil, aunque advirtieron que la paz duradera dependerá del respeto irrestricto a lo firmado este sábado.

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