El delito se moderniza, pero la vigilancia ciudadana parece ir un paso adelante. En una tarde que pretendía ser tranquila en el barrio de Villa Urquiza, dos hombres lograron vulnerar la seguridad de un edificio ubicado en la calle Pedro Rivera al 5000. Sin ejercer violencia sobre la puerta principal —lo que hace sospechar del uso de copias de llaves magnéticas—, los sospechosos se dirigieron directamente al quinto piso. Lo que ellos ignoraban es que su incursión, sus rostros y sus gestos quedarían inmortalizados por un dispositivo tecnológico poco convencional: una cámara instalada en la mirilla de un departamento.
La secuencia, registrada el pasado domingo cerca de las 15 horas, muestra a los individuos merodeando con una calma inquietante. Uno de ellos, vestido con chomba azul y gorra, llevaba un bolso similar a un raquetero de tenis, un recurso habitual para disimular herramientas de efracción o para ocultar el botín en caso de éxito. El video revela cómo ambos conversaban en voz baja mientras señalaban y examinaban los accesos de las unidades 5C y 5D, buscando indicios de ausencia de sus moradores. Al no lograr su cometido de manera inmediata, decidieron retirarse, desconociendo que ya eran protagonistas de un sumario policial.
La investigación, ahora bajo la órbita del fiscal Patricio Lugones, pone el foco en la identificación de los sujetos mediante el uso de software de reconocimiento facial sobre las imágenes aportadas. Además, la División Rastros de la Policía de la Ciudad trabajó en el lugar para levantar huellas dactilares en los picaportes y superficies que los delincuentes manipularon. El hecho de que no se hayan registrado ingresos forzados plantea una interrogante sobre la vulnerabilidad de los sistemas de acceso electrónicos y la posible existencia de un mercado negro de duplicación de llaves del consorcio.
Este episodio reaviva el debate sobre la privacidad y la seguridad en los espacios comunes de los edificios de propiedad horizontal. El uso de dispositivos de filmación personales en las puertas de los departamentos se ha convertido en una tendencia creciente ante la sensación de inseguridad. Aunque el robo no llegó a consumarse, la presencia de extraños dentro del edificio generó una lógica alarma en la comunidad de vecinos, quienes utilizaron sus grupos de mensajería instantánea para difundir el video y extremar las precauciones.
Por estas horas, los detectives de la División Robos y Hurtos analizan también las cámaras de seguridad municipales y privadas de la zona para reconstruir la ruta de escape de los sospechosos. La causa ha sido caratulada preventivamente como tentativa de robo, pero el valor del registro obtenido por la mirilla digital es incalculable: ha permitido ponerle rostro a una amenaza que, de otro modo, habría quedado en el anonimato de un pasillo vacío. La justicia busca ahora determinar si estos hombres forman parte de una banda dedicada a saquear departamentos bajo la modalidad de “escruche” en la zona norte de la Ciudad.