Joaquín Rodrigo Ibarra, de 21 años, fue ejecutado de un disparo en la cabeza durante un asalto en la localidad de Alderetes. A pesar de que la víctima levantó las manos en señal de entrega, los delincuentes —dos menores de edad ya detenidos— abrieron fuego a quemarropa, provocando una tragedia que conmociona a la provincia.


















