Un traslado bajo estricto hermetismo
La interna Nahir Galarza, alojada en la Unidad Penal Nº 6 de Mujeres de Paraná, regresó este miércoles a su ciudad natal, Gualeguaychú, tras casi una década de reclusión.
El motivo del desplazamiento fue un encuentro de carácter humanitario con su abuela materna, Brígida Gálvez, quien atraviesa un cuadro oncológico en estado terminal. La medida, autorizada por el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad N° 2 de Entre Ríos, se extendió por un lapso estricto de una hora.
El operativo, supervisado por el Ministerio de Seguridad y Justicia provincial, se caracterizó por un absoluto hermetismo. Galarza, de 27 años, fue custodiada por un equipo especial del Servicio Penitenciario que incluyó una oficial a cargo y personal de vigilancia constante.
Según explicó el inspector general Alejandro Mondragón, el despliegue buscó neutralizar filtraciones y garantizar el orden público ante la sensibilidad social que rodea al caso.
Fundamentos legales y rigor médico
Gestiones de la defensa, liderada por el abogado Eduardo Gerard, permitieron el dictado de la resolución el pasado 19 de marzo. El instrumento judicial encuadró el permiso como una salida extraordinaria, sujeta a la verificación de los informes médicos forenses que confirmaron la gravedad del estado de salud de la familiar.
Este tipo de medidas, contempladas en la normativa vigente, no implican una modificación en el régimen de condena ni el otorgamiento de beneficios de progresividad.
Personal penitenciario realizó una inspección previa de la vivienda en Gualeguaychú antes de permitir el ingreso de la detenida. Durante los 60 minutos de la visita, el entorno se mantuvo restringido a terceros y bajo custodia interna, evitando la presencia de medios de comunicación o la captura de imágenes. Finalizado el tiempo otorgado, la comisión de traslado inició el retorno hacia la capital entrerriana sin que se registraran incidentes.