¿EL FIN DE LA OTAN? EL PLAN ESTRATÉGICO PARA LIBRAR A EE.UU. DEL COMPROMISO CON TURQUÍA

Tras la renuncia de Joe Kent, exdirector de Contraterrorismo, cobra fuerza la hipótesis de una salida de EE.UU. de la OTAN para evitar un choque directo con Israel. El escenario de una guerra entre Tel Aviv y Ankara por el control de Siria pondría a Washington ante el dilema del Artículo 5. El acercamiento de …

La arquitectura de seguridad global diseñada tras la Segunda Guerra Mundial enfrenta su grieta más profunda. A un mes de su ruidosa renuncia al Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent ha puesto sobre la mesa una advertencia que altera el tablero geopolítico: la posibilidad de que la administración de Donald Trump busque desvincular definitivamente a Estados Unidos de la OTAN. El objetivo no sería el aislamiento, sino la libertad de acción para alinearse sin restricciones con Israel en un conflicto que parece gestarse en el Levante: una guerra abierta contra Turquía.

La advertencia de Kent no es menor. Según el exfuncionario, el lobby israelí ha logrado permear la política exterior estadounidense al punto de considerar a la Alianza Atlántica no como un activo, sino como un obstáculo legal. El nudo gordiano reside en el Artículo 5 del Tratado de la OTAN, que establece que un ataque contra un miembro es un ataque contra todos. Si las tensiones por el control del norte de Siria y las zonas adyacentes derivan en una agresión israelí contra territorio turco, Washington se vería en la obligación técnica de defender a Ankara, su aliado formal, contra Tel Aviv, su aliado estratégico.

Siria: El tablero de la discordia

El foco de conflicto se sitúa en la frontera siria, donde las ambiciones territoriales y de seguridad de Turquía chocan de frente con la estrategia de defensa preventiva de Israel. Analistas internacionales sugieren que el avance de Ankara sobre zonas kurdas y su influencia en el territorio sirio son vistos por el gobierno israelí como una amenaza existencial a largo plazo.

En este marco, la permanencia de Estados Unidos en la OTAN inutilizaría, en la práctica, su capacidad de intervención. De producirse un choque, la neutralidad estadounidense bajo el paraguas de la Alianza sería vista como una traición en Israel, mientras que el apoyo a Tel Aviv significaría el colapso jurídico de la OTAN. La solución de “cirugía mayor” que desliza Kent permitiría a Trump disolver el compromiso atlántico antes de que estalle la pólvora, dejando a las potencias europeas solas frente al dilema de defender a un miembro incómodo como Turquía.

El eje Ankara-Islamabad y el factor nuclear

La percepción de este posible abandono estadounidense ya está generando movimientos de piezas en el mundo islámico. Ante la duda razonable de si los países europeos acudirían al rescate de Turquía en un escenario de guerra contra Israel, el presidente Recep Tayyip Erdoğan ha acelerado su alianza militar y política con Pakistán.

Este acercamiento no es casual. Pakistán es la única nación del mundo islámico que posee armas nucleares. Para diversos especialistas, la consolidación de este eje busca generar una capacidad de disuasión que la OTAN, debilitada por la posible salida de su principal financista, ya no podría garantizar. La “democratización” del poder nuclear en esta alianza bilateral funcionaría como un contrapeso ante la superioridad tecnológica israelí y el vacío de poder dejado por el repliegue estadounidense.

Un futuro sin certezas

Si bien la administración Trump no ha oficializado este giro, las declaraciones de figuras como Kent —quien abandonó su cargo denunciando la captura de la política exterior por intereses ajenos— funcionan como un sismógrafo de lo que ocurre en las sombras de Washington.

De confirmarse esta tendencia, el mundo asistiría no solo al fin de la OTAN tal como la conocemos, sino al surgimiento de un sistema de alianzas mucho más volátil y regionalizado. La pregunta que queda flotando en los centros de poder de Bruselas y Washington es si la protección de la autonomía israelí vale el sacrificio de la estabilidad europea. En el tablero del 2026, la respuesta parece estarse escribiendo en el campo de batalla de la frontera siria.

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