La marca vendió su planta en San Juan para tercerizar la elaboración de galletitas. El nuevo dueño garantizó los 290 empleos y canceló deudas salariales, mientras la firma concentra sus operaciones en Buenos Aires.
La marca vendió su planta en San Juan para tercerizar la elaboración de galletitas. El nuevo dueño garantizó los 290 empleos y canceló deudas salariales, mientras la firma concentra sus operaciones en Buenos Aires.

La empresa alimenticia Tía Maruca concretó la venta de su unidad productiva en Albardón, San Juan, al empresario Juan Carlos Crovella. Esta operación marcó el fin de la gestión directa de la marca en la provincia, tras siete años de permanencia.
El ministro de Producción local, Gustavo Fernández, aclaró que el establecimiento no cerró sus puertas, sino que continuará operativo fabricando productos para diversas firmas bajo la modalidad de tercerización (fason).
El traspaso de la planta, que operaba bajo la razón social Dilexis, trajo alivio a los poco más de 290 trabajadores. Según fuentes oficiales, el inversor Crovella priorizó la regularización de sueldos y aguinaldos que se encontraban atrasados.
El plan del nuevo propietario incluye la modernización tecnológica del predio de 22.000 metros cuadrados y la integración de la producción con sus propios molinos harineros y negocios azucareros.
Reorganización tras la crisis
Esta decisión respondió a un proceso de reordenamiento financiero de Tía Maruca. La compañía, fundada en 1998, atravesó un concurso preventivo por deudas millonarias.
En 2024, el grupo Argensun Foods adquirió el 50% de la firma para estabilizar su situación. Como parte de este ajuste, en octubre de 2025 cerraron su planta en Chascomús y ahora se desprendieron del activo sanjuanino, que resultaba excesivo para sus necesidades actuales.
Crecimiento en un contexto adverso
Pese al achicamiento de su infraestructura física, los directivos de la marca informaron un crecimiento interanual en ventas del 25%. Pablo Tamburo, CEO de la empresa, señaló que actualmente producen entre 400 y 500 toneladas mensuales en su sede de Luján. La firma apuesta ahora a un modelo de eficiencia productiva, permitiéndoles competir en el segmento de precios bajos y calidad sostenida.
El futuro de la planta en Albardón dependerá de la capacidad de su nuevo dueño para atraer nuevos clientes de fason, como marcas de supermercados. Mientras tanto, Tía Maruca busca consolidar su presencia en las góndolas nacionales sin el peso operativo de las grandes estructuras industriales. ¿Podrá este modelo de tercerización sostener el ritmo de crecimiento en un mercado interno con consumo debilitado?
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