“lavado verde”: solo el 2 % de los anuncios ambientales de la industria cárnica es veraz

Un estudio de la Universidad de Miami señala que el 98% de las promesas ambientales de empresas cárnicas y lácteas son falsas. La investigación denuncia un “ecopostureo” masivo, donde metas de neutralidad climática carecen de respaldo científico e inversiones reales.

Un equipo de científicos liderado por la Universidad de Miami ha puesto bajo la lupa las comunicaciones de sostenibilidad de los gigantes mundiales de la proteína animal. Los resultados, difundidos por la publicación especializada Plos One, sugieren una desconexión casi total entre el marketing corporativo y la realidad científica. Tras examinar 1.233 aseveraciones ecológicas de 33 de las corporaciones más influyentes entre 2021 y 2024, el estudio concluyó que el 98 % de estas afirmaciones carecen de sustento sólido, catalogándolas como maniobras de “ecopostureo” o greenwashing.

El análisis de sitios web y reportes anuales de firmas como Danone, Nestlé o Cargill reveló que la mayoría de los compromisos se basan en metas ambiguas y proyecciones a largo plazo difíciles de auditar. Los investigadores advierten que este fenómeno no solo confunde a los compradores, sino que también actúa como una cortina de humo que suaviza la urgencia de legislar sobre un sector que, por sí solo, genera más de la mitad de las emisiones de la producción alimenticia del planeta.

El peso de la ganadería en el calentamiento global y la ausencia de datos

La producción de carne y derivados lácteos es responsable del 16,5 % de los gases de efecto invernadero a escala mundial. Pese a esta huella masiva, la transparencia de las compañías analizadas es mínima. De todas las declaraciones revisadas, el 68 % aludía directamente a la crisis climática, pero apenas tres contaban con el respaldo de investigaciones académicas independientes. Gran parte de la estrategia se apoya en promesas de “neutralidad de carbono” para décadas futuras, sin presentar planes de inversión o metodologías claras para alcanzarlas.

Jennifer Jacquet, líder de la investigación, enfatizó que la proliferación de metas de “emisiones netas cero” (que pasaron de 4 a 17 empresas en solo cuatro años) parece responder más a tácticas de relaciones públicas que a transformaciones estructurales. Según el informe, estas organizaciones priorizan la compensación de carbono —como la compra de bonos— en lugar de ejecutar una descarbonización real de sus cadenas de suministro, lo que perpetúa un modelo de alto impacto bajo una falsa apariencia de respeto por el ecosistema.

Promesas vacías y la falta de evidencia verificable

El estudio resalta que casi el 40 % de las afirmaciones son predicciones futuras imposibles de validar hoy, como la restauración de grandes caudales de agua en zonas críticas o la eliminación total de la huella de carbono para el año 2030 o 2050. Aunque las empresas aportaron sus propias pruebas internas para un tercio de sus anuncios, la carencia de validación por parte de la comunidad científica académica externa pone en duda la legitimidad de sus informes de sostenibilidad.

Esta tendencia a la “ecoimpostura” genera una preocupación académica creciente: al proyectar una imagen de autorregulación exitosa, el sector cárnico y lácteo logra disminuir la presión pública y política para adoptar cambios drásticos. Los expertos concluyen que, sin una verificación estricta y científica de los compromisos corporativos, los objetivos del Acuerdo de París seguirán viéndose amenazados por un discurso empresarial que privilegia el crecimiento económico sobre la supervivencia ambiental.

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