Irán presentó una nueva propuesta para negociar con estados Unidos

A través de la mediación de Pakistán, Teherán busca destrabar el conflicto mientras el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz mantiene en vilo al mercado petrolero mundial.

Bandera de Irán. Foto: Web.

Tras dos meses de enfrentamientos que han alterado el orden geopolítico y energético global, la República Islámica de Irán ha decidido mover sus piezas en el tablero diplomático.

En un intento por romper el estancamiento que siguió a los bombardeos israelí-estadounidenses, Teherán ha presentado una nueva hoja de ruta para reanudar las conversaciones.

La mediación de Pakistán y el nuevo texto

El anuncio llegó este viernes a través de los canales oficiales. Según informó la agencia de noticias IRNA, “La República Islámica de Irán entregó el jueves por la noche el texto de su última propuesta de negociación a Pakistán, mediador en las conversaciones con Estados Unidos”.

Aunque los detalles específicos del contenido se mantienen bajo reserva, el gesto marca un hito desde que el diálogo fracasara el pasado 11 de abril. Pakistán, en su rol de puente, intenta mitigar una situación que, pese al alto el fuego vigente desde el 8 de abril, sigue siendo crítica.

El frente económico y el factor petróleo

El conflicto ha mutado de los bombardeos a una guerra de desgaste económico. El cierre del estratégico estrecho de Ormuz por parte de Irán —por donde pasaba una quinta parte de los hidrocarburos globales— fue respondido por Washington con un bloqueo naval severo.

En este contexto, el presidente Trump no parece dispuesto a ceder rápidamente. Durante una reunión con empresarios petroleros, el mandatario mencionó la posibilidad de prolongar el cerco sobre los puertos iraníes durante “varios meses” en caso de ser necesario. Esta postura ha mantenido los precios del petróleo en niveles alarmantes, afectando la economía mundial de manera directa.

El limbo legal en Washington

A la tensión internacional se suma un debate constitucional interno en Estados Unidos. Este viernes vence el plazo legal de 60 días que la ley de 1973 otorga al presidente para intervenir militarmente sin autorización del Congreso. Sin embargo, la administración Trump parece decidida a esquivar esta obligación.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, justificó esta postura argumentando que, debido al cese de hostilidades directas, “el plazo de 60 días queda suspendido”.

Mientras el Congreso reclama su facultad exclusiva para declarar la guerra, el futuro de la región depende ahora de la respuesta que Washington dé a la propuesta entregada en Islamabad.

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