El escenario energético nacional registró una marcada contracción durante el tercer mes del año. Según los últimos datos de la Secretaría de Energía, el consumo de combustibles al público cayó 1,83% respecto al mismo mes del año anterior. La cifra es aún más preocupante en la comparación mensual, donde la demanda retrocedió 3,09% frente a febrero, evidenciando el impacto directo de los incrementos de precios que alcanzaron el 24% en los surtidores.
Este fenómeno, influenciado por la volatilidad del precio internacional del crudo debido al conflicto en Medio Oriente, alteró el mapa de competencia interna. YPF, que ostenta el 55,4% de la participación de mercado, se posicionó como la única gran operadora con saldos positivos al incrementar sus despachos un 1,03%.
El comportamiento de los usuarios sugiere una búsqueda de refugio en la petrolera bajo control estatal, que mantuvo políticas de precios más contenidas que sus competidores directos.
El impacto en las empresas privadas
La retracción del consumo golpeó de forma desigual a las operadoras privadas. Shell, la segunda empresa con mayor volumen de ventas (22,9%), sufrió una caída del 3,75% en sus despachos interanuales. Por su parte, Axion logró amortiguar el impacto con un retroceso de apenas el 0,82%, situándose por encima del promedio general del mercado de combustibles.
El escenario fue más crítico para las marcas de menor escala. Las estaciones de bandera Puma registraron una baja del 4,78%, mientras que Dapsa experimentó un retroceso de dos dígitos, alcanzando el 10,9%.
Estos datos, analizados por la consultora Politikon Chaco, reflejan una creciente sensibilidad de los conductores al factor precio, desplazando la demanda hacia las opciones más económicas disponibles en el sistema.