Ricardo Jaime, exsecretario de Transporte entre 2003 y 2009, prestó declaración indagatoria este martes en el juicio oral por la denominada “Causa Cuadernos”. El exfuncionario negó los cargos de asociación ilícita y cohecho pasivo que le adjudica la fiscalía, centrando su defensa en desacreditar el sistema de imputados colaboradores.
Durante su exposición de poco más de una hora, afirmó que las confesiones de los empresarios Aldo Roggio y Gabriel Romero fueron obtenidas bajo presión para evitar detenciones.
El cruce con los empresarios
La acusación sostiene que Jaime recaudaba el 5% de los subsidios estatales entregados a empresas ferroviarias y de transporte. No obstante, el imputado desmintió de forma taxativa haberse reunido con Aldo Roggio en su despacho.
Según el exsecretario, el sistema de pagos a concesionarias era técnico y no permitía la discrecionalidad que denuncian los arrepentidos. “Jamás se solicitó el pago ni se dilataron los pagos”, enfatizó ante los jueces, derivando cualquier responsabilidad de reuniones hacia el entonces ministro Julio De Vido.
Por su parte, los testimonios que obran en el expediente presentan una versión opuesta. Roggio confesó en su momento que los pagos se realizaban mensualmente en efectivo para garantizar el flujo de subsidios.
En sintonía, Gabriel Romero vinculó a Jaime con el pago de 600.000 dólares destinados a asegurar la prórroga de la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Jaime replicó que estas aseveraciones son “falsedades totales” ajenas a las anotaciones originales de la causa.