Los Vencedores: una producción cinematográfica que explora la idiosincrasia de los isleños de Malvinas

El cineasta Pablo Aparo analizó en Clarín su documental Los vencedores, premiado en el BAFICI, que retrata la compleja convivencia con los habitantes de Malvinas. La obra explora los traumas de la guerra, tensiones culturales y dilemas geopolíticos actuales.

Cineasta Pablo Aparo

La búsqueda por comprender la realidad y el pensamiento de una comunidad históricamente distante para la sociedad continental motivó el desarrollo de un aclamado largometraje documental titulado Los vencedores. La obra, dirigida por el realizador audiovisual Pablo Aparo, obtuvo los principales galardones a la dirección y a la mejor película en la última edición del BAFICI. El proyecto cinematográfico se originó a partir de las sugerencias del público europeo durante las exhibiciones previas del cineasta en el exterior, lo que despertó su curiosidad por adentrarse en la fisonomía de un poblado de tres mil quinientos civiles que convive de manera permanente con una imponente base militar. En una reciente entrevista concedida al diario Clarín, el autor repasó los pormenores de sus extensas estadías de filmación y los desafíos de registrar las voces de los nativos.

El rodaje demandó múltiples travesías al archipiélago entre los años 2020 y 2024, acumulando varios meses de convivencia directa con los residentes. Aunque el director tramitó las autorizaciones oficiales pertinentes bajo la categoría de labor periodística, las dinámicas de grabación callejera estuvieron expuestas a la desconfianza y hostilidad de los habitantes locales ante la presencia de un ciudadano argentino. El núcleo dramático del filme se consolida a través de la tirante convivencia de Pablo Aparo con un hacendado rural de posturas radicalmente opuestas a los reclamos soberanos del continente, quien a pesar de manifestar recelos ideológicos, fue el único en permitir el ingreso de las cámaras a su propiedad en las zonas montañosas de las islas.

Uno de los ejes más complejos del documental radica en el abordaje de las secuelas psicológicas y el estrés postraumático que todavía afecta a las generaciones que vivieron el conflicto bélico de 1982. Los testimonios recogidos por el realizador exponen perspectivas poco difundidas, como el temor generalizado de la población civil isleña a sufrir represalias de la dictadura militar que gobernaba Buenos Aires, o el desconcierto de los lugareños al descubrir depósitos llenos de provisiones y abrigos donados que nunca llegaron a los combatientes del frente. En sus declaraciones a Clarín, el cineasta defendió la pertinencia de abrir debates incómodos a través del arte, asumiendo los dilemas geopolíticos que implica otorgar entidad discursiva a los isleños, sin que ello signifique declinar la propia identidad nacional durante el proceso de confrontación cultural.

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