El fin de la quietud política y la hipoacusia oficial
El destacado editorialista, Claudio Jacquelin, describe cómo la geografía política argentina ha comenzado a alterarse significativamente, rompiendo el prolongado inmovilismo impuesto por la centralidad de Javier Milei. Opositores, aliados y sectores del propio oficialismo han encontrado una ventana de oportunidad para reactivarse ante la combinación de dos factores: la seguidilla de escándalos patrimoniales en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la persistente euforia del Presidente ante indicadores macroeconómicos que contrastan con las penurias materiales cotidianas de asalariados y empresarios. El periodista diagnostica este quiebre:
“El AdorniGate abrió una fisura ética, política y emocional con el Gobierno. En especial, con el contrato político electoral establecido con una porción importante de sus votantes, que tenía por eje la inclusión de la moral como categoría política… Hipoacusia y disonancia cognitiva. O, más simple, sordera y contradicción entre lo prometido y lo hecho”.
Este divorcio ético, alimentado por la extendida percepción social de que el Gobierno agravia el orgullo ciudadano al “tomarlos por boludos”, ha despabilado a las distintas vertientes del peronismo, al radicalismo y al macrismo, cuyos referentes vuelven a recorrer el país y a entablar diálogos institucionales con un establishment desencantado.
La parálisis del Congreso y las alertas de Bullrich
Frente al verticalismo cerrado de los hermanos Milei, quienes se niegan a soltar la mano del jefe de ministros bajo la errónea creencia de que el Congreso no reúne los votos para destituirlo, el descontento interno oficialista se incrementa. Quien personifica esta resistencia en el plano institucional es Patricia Bullrich, representante del Gobierno en el Senado.
Bullrich encendió las alarmas en la Casa Rosada al advertir la necesidad de mantener el Palacio legislativo inactivo, dado que la oposición se apresta a forzar una interpelación y moción de censura contra Adorni en la primera sesión disponible. Su postura de que el Congreso no puede cerrarse indefinidamente para blindar a un funcionario, so pena de “comerse gobernabilidad”, chocó con el ala reglamentarista del ministro del Interior, Diego Santilli, profundizando las disputas en el gabinete.
El cerco penal de Comodoro Py
Finalmente, Jacquelin expone la desconexión del entorno presidencial frente al inminente frente judicial. Mientras el Ejecutivo desoye las advertencias, Comodoro Py avanza de forma decisiva: el fiscal Guillermo Marijuan ya solicitó la indagatoria de Francisco Adorni —hermano del jefe de Gabinete— por “omisión maliciosa o falsedad en declaraciones juradas patrimoniales”. El editorialista advierte que el fiscal Gerardo Pollicita se encamina a tomar la misma determinación con el propio Manuel Adorni, reviviendo en los pasillos gubernamentales el histórico y traumático antecedente del procesamiento de Amado Boudou en pleno ejercicio de la vicepresidencia.