Día Mundial del WiFi: historia, evolución y cómo proteger tus datos en redes públicas

Cada 20 de junio se celebra esta tecnología inalámbrica clave para la conectividad global. Desde el invento de Hedy Lamarr hasta el WiFi 6 y los riesgos de las redes gratuitas.

Conectarnos digitalmente a nivel mundial es posible, en parte, gracias al sistema de tecnología inalámbrica de acceso a datos. Por este motivo, hoy 20 de junio se celebra el Día Mundial del WiFi, una efeméride creada por iniciativa de la Wireless Broadband Alliance y el Connected Community Forum con la finalidad de destacar la importancia de esta herramienta en la conexión de comunidades y ciudades de todo el planeta.

La palabra WiFi es una abreviación de wireless fidelity (fidelidad inalámbrica). Se trata de una tecnología que permite conectar múltiples dispositivos —como teléfonos, tabletas, consolas y computadoras personales— a internet y a una misma red sin la necesidad de utilizar cables, consolidándose en la actualidad como uno de los sistemas de comunicación más comunes de nuestro día a día.

Origen y evolución

Para entender la aparición de esta herramienta hay que remontarse a 1942. En ese año, la actriz de Hollywood e inventora Hedy Lamarr desarrolló, junto al compositor George Anthiel, un sistema de comunicaciones secreto que modulaba señales en espectro expandido. Este invento, basado en el salto de frecuencia, es considerado el precursor de los sistemas inalámbricos.

Sin embargo, el WiFi como tal nació en septiembre de 1999 con la fundación de la Wireless Ethernet Compatibility Alliance (WECA) por parte de seis empresas, hoy conocida como WiFi Alliance.

A partir de allí, la evolución fue constante: en 2007 llegaron los enrutadores de doble banda (2,4 GHz y 5 GHz); en 2013 se superaron los 5 millones de hotspots en el mundo; y en 2017 los dispositivos alcanzaron los 20 millones. Finalmente, en 2019 se lanzó el WiFi 6, que ofrece velocidades casi un 300% superiores al WiFi 5 y mitiga la sobrecarga de conexiones simultáneas.

Los peligros de las redes de acceso público

A pesar de sus beneficios, el uso de redes de acceso público —aquellas que son gratuitas y no requieren contraseña— conlleva serios riesgos. En estos espacios, la información compartida es mucho más vulnerable que en las redes privadas del hogar o el trabajo.

Los ciberdelincuentes suelen utilizar estas redes para infectar computadoras con malware, entrar a los dispositivos, acceder a carpetas compartidas, escanear comunicaciones para espiar o robar números de tarjetas de crédito y débito al realizar compras online. También pueden simular una red gratuita falsa para engañar a los usuarios.

Medidas de seguridad para una navegación protegida

Para mitigar estas amenazas, es indispensable tomar recaudos técnicos. Las principales recomendaciones incluyen instalar un antivirus y un antimalware, además de bajarse aplicaciones gratuitas de empresas reconocidas de seguridad que permitan utilizar una red privada virtual (VPN).

Asimismo, se aconseja ingresar únicamente a sitios seguros que posean protocolo HTTPS, bajo la advertencia de que “estar en una red pública no es garantía de que tu información esté segura”.

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