Desplazamiento de la clase media
Por otra parte, la estructura socioeconómica de la Capital Federal mostró una polarización en sus extremos. La clase media tradicional se contrajo al concentrar el 50,8% de los hogares y el 47,2% de las personas, lo que representó una baja interanual de 1,7 puntos en la medición por hogares. De igual forma, el sector medio frágil descendió al 9,7% de la población total.
A diferencia de la clase media, los sectores acomodados experimentaron una oscilación al alza y se ubicaron en el 11,6% de las personas y el 13,8% de los hogares. Asimismo, el universo de la vulnerabilidad general, compuesto por la suma de los sectores pobres y vulnerables, se expandió hasta abarcar al 31,5% de la población porteña, equivalente a 971.000 personas.
Cabe destacar que el impacto de la vulnerabilidad económica se distribuyó de manera desigual según la composición familiar y la ubicación geográfica. Los hogares ubicados en la Zona Sur de la ciudad registraron un índice de pobreza del 24,9%, mientras que aquellos con presencia de niños y niñas menores de 14 años alcanzaron el 26,2%.
Entre los menores de cero a 17 años, la incidencia de la pobreza afectó al 34,0% de ese grupo etario. En contraste, los hogares con adultos mayores marcaron un 12,9% de pobreza.
La brecha de ingresos para superar la línea de pobreza promedió los $501.201 por hogar, una cifra que representó el 44,2% de la canasta básica total. El informe del organismo estadístico concluyó que las tasas de actividad y empleo manifestaron una leve expansión en el territorio, mientras que los niveles de desocupación no exhibieron alteraciones significativas respecto al año anterior.