El Tribunal de Apelación de París dictó este martes sentencia definitiva en la causa de los asistentes parlamentarios del Frente Nacional, predecesor de la actual Agrupación Nacional. El tribunal confirmó la culpabilidad de la diputada Marine Le Pen por el desvío de fondos de la Unión Europea entre 2004 y 2016, modificando las penas impuestas en la primera instancia.
La resolución judicial impuso a la dirigente de 57 años una condena de prisión, de los cuales dos quedaron en suspenso. El año restante de cumplimiento efectivo se ejecutará mediante arresto domiciliario con el uso obligatorio de una pulsera electrónica de seguimiento.
Asimismo, la magistrada presidenta Michèle Agi anunció una reducción en la pena de inhabilitación para ejercer cargos públicos a 45 meses, determinando que 30 de ellos se mantendrán en suspenso.
El laberinto legal y la campaña
A diferencia del fallo emitido el 31 de marzo de 2025, que obligaba a la privación inmediata de sus derechos políticos, la nueva sentencia consideró extinguido el periodo de inhabilitación obligatoria de 15 meses a finales de junio de 2026.
Los jueces argumentaron de manera oficial que la flexibilización de la medida buscó resguardar la libertad de candidatura y el derecho de los ciudadanos a la libre elección democrática.
Legalmente, la representante por Pas-de-Calais mantiene la facultad de competir por la presidencia de la República en los comicios de 2027. Sin embargo, las restricciones operativas del monitoreo electrónico, que suelen incluir toques de queda nocturnos, dificultan la campaña electoral y la actividad proselitista externa.
Previamente, la exlíder partidaria manifestó en declaraciones televisivas la imposibilidad de realizar recorridos políticos bajo la supervisión constante de la autoridad judicial.