Aval técnico y comercial
La luz verde para este cultivo transgénico llegó después de que la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) determinara que la liberación de esta soja al agroecosistema es tan segura como la de cualquier variedad convencional.
No obstante, el organismo científico aclaró en su dictamen que esta conclusión de bioseguridad no exime a los productores de realizar un manejo adecuado de la tecnología para evitar que las malezas generen resistencia a los herbicidas asociados.
Paralelamente, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) analizó la aptitud del producto para el consumo humano y animal. El organismo sanitario certificó que la soja modificada es tan segura y nutritiva como sus contrapartes convencionales.
Desde el punto de vista del comercio exterior, la Dirección de Políticas de Mercados determinó que la inserción de esta semilla no presenta riesgos potenciales para las exportaciones argentinas de grano de soja ni para sus subproductos procesados, como aceites y harinas.
Exigencias previas a la siembra
A pesar de contar con la autorización de venta general, la empresa y los productores deberán cumplir ciertas pautas antes de ver la semilla en la tierra.
La normativa vigente exige que, de manera previa a la inscripción de las variedades comerciales en el Registro Nacional de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas (INASE), la firma privada debe presentar y obtener una evaluación favorable para un Plan de Manejo de Resistencia de Insectos (PMRI). Este esquema de control busca asegurar que el uso de la soja transgénica no acelere la adaptación biológica de las plagas del campo.
De acuerdo con las cláusulas de la resolución firmada en la Ciudad de Buenos Aires, la empresa beneficiaria queda obligada a suministrar de forma inmediata cualquier nueva información técnica o científica que pudiera alterar las conclusiones de seguridad que justificaron esta medida del Ministerio de Economía.
La llegada de este paquete tecnológico plantea interrogantes de cara al futuro de la agricultura extensiva. ¿Lograrán estas herramientas biológicas mitigar de forma sostenible el avance de las malezas resistentes, o se requerirán controles de fiscalización pública aún más estrictos para evitar la pérdida de eficacia de los cultivos modificados?