En los últimos cuatro meses del año, el sector energético nacional atravesará uno de los hitos constructivos y logísticos más ambiciosos de su historia reciente. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), llamado a convertirse en la principal plataforma de evacuación de petróleo hacia los mercados internacionales, ingresa en su última etapa de infraestructura offshore en las costas de Punta Colorada, provincia de Río Negro. Según el cronograma oficial establecido por el consorcio impulsor, el objetivo central es finalizar en diciembre todas las conexiones marinas y pruebas de seguridad, dejando el sistema en condiciones operativas para concretar la primera exportación formal a principios de 2027.
El núcleo de esta obra de alta ingeniería radica en la integración de un ducto submarino de siete kilómetros de extensión, el cual actuará como la continuidad natural del oleoducto terrestre de 437 kilómetros que nace en la cabecera de Allen. La conexión entre la superficie continental y el lecho marino exige una precisión técnica absoluta para garantizar la integridad operacional frente a las exigentes condiciones climáticas del Atlántico Sur.
El cronograma paso a paso del último cuatrimestre
La hoja de ruta estipulada para el tramo final fija metas rigurosas mes a mes. Durante septiembre, las cuadrillas especializadas concentrarán sus labores en la consolidación de los trabajos iniciados en agosto, priorizando las complejas tareas de soldadura marina y el tendido de la infraestructura submarina.
En octubre, la meta prioritaria será la culminación del ducto offshore y el desarrollo de la perforación horizontal dirigida (HDD). Este procedimiento tecnológico resulta determinante, ya que posibilita conectar la red proveniente del continente con el tramo que se adentra en el océano. De manera complementaria, en este período se llevarán a cabo las pruebas de hermeticidad e integridad estructural para certificar el estado del conducto.
Llegado el mes de noviembre, el proyecto ingresará en la fase de integración general del conjunto del sistema offshore. En esta ventana temporal se coordinará el ensamblaje definitivo del caño submarino con componentes neurálgicos como las monoboyas y los PLEMs (Pipeline End Manifolds), colectores metalúrgicos encargados de articular los tubos rígidos del lecho marino con las mangueras flexibles que se elevan hasta la superficie. Durante estas semanas también se concretará la puesta a punto y verificación técnica integral de los sistemas.
Finalmente, diciembre señalará la culminación formal de las conexiones en el mar. Las empresas abocadas al desarrollo evaluarán las conclusiones de las pruebas operativas y de seguridad de las instalaciones, cerrando el capítulo constructivo marino de mayor complejidad en la historia hidrocarburífera argentina.
Ingeniería para superpetroleros de escala mundial
El diseño de la terminal responde a las demandas operativas más exigentes del comercio global de hidrocarburos. La instalación de dos monoboyas de tipo Single Point Mooring otorgará la capacidad de amarrar y cargar buques de gran porte conocidos como VLCC (Very Large Crude Carrier), capaces de transportar hasta dos millones de barriles de petróleo por viaje.
Según estimaciones técnicas, la maniobra de llenado completo demandará un lapso de apenas 44,5 horas por barco. El sistema implementado ofrece una ventaja competitiva clave: permite que las embarcaciones se amarren por la proa y roten libremente 360 grados según la dirección del viento y las corrientes marinas, garantizando una mayor ventana operativa aun en condiciones climáticas adversas. Para el fondeo seguro de este equipamiento en el suelo oceánico, se contrataron los servicios de un buque especializado perteneciente a la firma noruega DOF Group ASA.
Una plataforma multimillonaria para el perfil exportador
La magnitud del proyecto VMOS radica tanto en su despliegue técnico como en la solidez corporativa que lo respalda. La iniciativa es impulsada por un consorcio de ocho operadoras de primer nivel integrado por YPF, Pluspetrol, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Vista Energy, Chevron, Tecpetrol y Shell, junto con la participación de la empresa provincial neuquina Gas y Petróleo del Neuquén (GyP).
Con una inversión global cercana a los 3.000 millones de dólares, la obra transformará de manera radical el perfil exportador del país. En su etapa inicial, la plataforma tendrá una capacidad de transporte de 180.000 barriles diarios de petróleo (bdp). El plan de escalonamiento prevé un incremento sustancial hacia el segundo semestre de 2027, alcanzando los 390.000 bdp, para culminar en una tercera fase que permitirá despachar hasta 550.000 barriles diarios, consolidando a Vaca Muerta como un actor de peso en el mapa energético global.