El 62° Coloquio de IDEA abrió sus puertas este miércoles en Mar del Plata con un objetivo ambicioso en la cabeza de los principales CEOs del país: trazar una hoja de ruta que permita institucionalizar y dar continuidad a la agenda de reformas iniciada por el gobierno libertario, buscando que el modelo económico sobreviva a la figura del propio Javier Milei.
Bajo el lema “Invirtiendo la historia. 20 años: de promesa a potencia”, el círculo rojo intenta cambiar el eje de la discusión. La intención ya no es solo debatir la coyuntura, sino prefigurar un nuevo consenso transversal que garantice dos décadas de reglas claras. Fabián Kon, presidente del evento y CEO del Grupo Financiero Galicia, resumió el espíritu de las jornadas al señalar que el foco está puesto en detectar las condiciones para un “desarrollo sostenido, con reglas claras, inversión, empleo e integrado al mundo”.
En las tres jornadas que durará el encuentro en el Hotel Sheraton, los ejes estarán puestos en experiencias internacionales de estabilización exitosas —como las de Uruguay, Israel y Australia—, la reconfiguración geopolítica global, el impacto de la inteligencia artificial, y reformas pendientes en los mercados laboral y educativo.
El “faltazo” oficial y el protagonismo de Bullrich
El intento de proyectar a largo plazo choca, sin embargo, con una particularidad que vació al Coloquio de las principales figuras del oficialismo: la coincidencia exacta con la Argentina Week en París. El Presidente Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y el jefe de Gabinete Diego Santilli decidieron priorizar la vidriera europea junto a un nutrido grupo de gobernadores y grandes empresarios, limitando su participación en Mar del Plata a mensajes grabados en video.
Ante el vacío de la primera plana del Ejecutivo, la política local tendrá a la senadora Patricia Bullrich como figura central. En los pasillos del evento se espera que la exministra aproveche la oportunidad para tocar la melodía que el establishment quiere escuchar: una férrea defensa del modelo y un posicionamiento como alternativa de gobernabilidad ante eventuales desgastes de la actual gestión.
Las tensiones del corto plazo que amenazan la proyección
Por más que el empresariado busque elevar la mirada hacia el 2046, el compás en los pasillos de IDEA sigue marcado por las crecientes tensiones financieras y de la economía real. El salto de casi el 30% que registró el riesgo país en las últimas dos semanas evidenció las dudas del mercado, tanto local como de Wall Street, sobre la solidez del programa financiero para 2027. La ralentización en la compra de divisas por parte del BCRA y las dificultades para colocar deuda en dólares encienden las alarmas.
A las turbulencias financieras se le suma un enfriamiento de la actividad que empieza a preocupar de cara a la sostenibilidad política y electoral del modelo. A pesar del empuje de sectores clave como el energético, el minero y el agropecuario, indicadores como el retroceso del PBI en el segundo trimestre y la corrección a la baja que hizo el J.P. Morgan —que recortó del 2,7% al 1,5% su proyección de crecimiento para este año— abonan los temores de una recesión técnica.
Esta fragilidad en la calle, reflejada en la caída del empleo formal, el aumento de la pobreza y un reciente retroceso del 5,9% en el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, es el gran elefante en la sala. El círculo rojo llega a la ciudad balnearia dispuesto a apoyar el rumbo de las reformas, pero exige señales concretas para que la turbulencia del corto plazo no termine devorando, una vez más, la promesa del largo plazo.