la plata: Una mujer intentó llevarse paltas y bananas de una verdulería : ¿se roba más comida?

Una mujer intentó llevarse frutas y verduras de un comercio platense y el video se viralizó. Qué dicen los números de la canasta y la pobreza, qué cuentan los comerciantes y cómo trata la Justicia los robos por hambre.

Fue una escena de pocos minutos en una verdulería de 56 y 4, en La Plata. Una mujer cargó en bolsas y en su bolso un manojo de bananas, tres paltas, una bolsa de quinotos, morrones y zapallitos. Un empleado la vio, el dueño la siguió hasta un auto estacionado frente al local y recuperó la mercadería. El video circuló en redes y volvió a abrir una pregunta incómoda: ¿qué lugar ocupa la comida en los robos de todos los días?

 

De esa mujer no se sabe nada: ni por qué lo hizo ni cuál es su situación. No hay elementos para atribuirle una motivación, y el hecho de que se fuera en auto también es parte del relato. Pero el episodio se suma a otros que comerciantes de distintas ciudades vienen describiendo, en un contexto en el que comer cuesta cada vez más.

Lo que cuesta llenar la heladera

Según el Indec, en agosto una familia de cuatro integrantes necesitó $726.469 solo para cubrir la Canasta Básica Alimentaria, que marca la línea de indigencia. Para no ser pobre, el mismo hogar necesitó $1.605.497. Ambas canastas subieron 2,6% en el mes, por encima de la inflación general de agosto, que fue de 1,7%.

En la comparación interanual, la canasta alimentaria acumuló una suba de 39,6%, y la total, de 38,3%.

Los datos de pobreza del organismo van en la misma línea. En el primer semestre de 2026, la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas en los aglomerados urbanos relevados, contra 28,2% en el segundo semestre de 2025. La indigencia llegó al 7,5%.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA), con otra metodología, midió una pobreza del 30% en el primer trimestre. Su director, Agustín Salvia, señaló que los datos muestran “el agotamiento de la fase de descenso”, reemplazada por un estancamiento con indicios de reversión. Sobre la indigencia, habló de un “deterioro gradual” de los hogares más pobres.

Menos ventas en las góndolas

El consumo de alimentos también da señales. De acuerdo con la Encuesta de Supermercados del Indec, las ventas a precios constantes cayeron 2,1% interanual en julio y acumulan una baja de 2,7% en los primeros siete meses del año. En julio, el empleo en el sector fue 4,6% menor que un año antes.

El “robo hormiga”, en primera persona

En distintas ciudades, los comercios empezaron a hablar del “robo hormiga”: pequeños hurtos repetidos que, sumados, generan pérdidas. Según publicó en mayo El Diario de La Pampa, en Santa Rosa los supermercados, las carnicerías y las farmacias reportaron robos de cortes de carne, pasta dental, cremas y perfumes. Algunos negocios empezaron a sellar las cajas con cinta porque encontraban los envases vacíos en las góndolas.

Ese mismo informe advirtió un dato que complica cualquier lectura lineal: los robos no se limitan a sectores en situación de vulnerabilidad. Entre lo que se llevan conviven productos de primera necesidad y artículos de alto valor que poco tienen que ver con el hambre.

Qué dice la ley sobre robar por hambre

El Código Penal argentino no tiene una figura específica para el robo por hambre. Sin embargo, la Justicia tiene herramientas para analizar estos casos. La más conocida es el estado de necesidad, previsto en el artículo 34, inciso 3, que exime de pena a quien causa un mal para evitar otro mayor e inminente. En la jurisprudencia y la doctrina, estos casos se conocen como “hurto famélico”.

Para que se aplique, los jueces suelen exigir que la persona haya actuado por necesidad extrema y sin otra alternativa para alimentarse. Un caso que relevó el diario Río Negro en 2002 fue el de un juez que absolvió a una mujer que había robado tomates, arroz y galletitas para darles de comer a sus hijos.

La otra herramienta es el principio de insignificancia, que se aplica cuando el daño es mínimo. En diciembre de 2025, el Superior Tribunal de Justicia de La Pampa confirmó el sobreseimiento de una persona que se había llevado tres perfumes de una farmacia, todos recuperados y sin perjuicio económico. El tribunal sostuvo que la insignificancia “constituye un límite al poder punitivo estatal y excluye la tipicidad objetiva cuando la afectación al bien jurídico es mínima”.

No siempre prospera: en 2015, la Cámara del Crimen porteña confirmó el procesamiento de un hombre acusado de llevarse tres lomos envasados de un supermercado.

Una pregunta abierta

El caso de La Plata terminó sin denuncia conocida y con la mercadería de vuelta en el local. Lo que queda es la pregunta que el video dejó flotando: cuánto de estos episodios responde a la necesidad, cuánto a la oportunidad y cuánto a un contexto en el que llenar la heladera se volvió, para muchos hogares, una cuenta que no cierra.

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