A través de esta ejecución, el Ministerio Público Fiscal busca recuperar un monto actualizado por inflación de 684.990.350.139,86 pesos, cifra calculada mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y ratificada por el máximo tribunal del país. Las maniobras defraudatorias investigadas en la causa involucraron 51 procesos licitatorios otorgados al empresario Lázaro Báez entre 2003 y 2015 con sobreprecios promedio del 65%.
Durante la investigación penal quedó acreditado que empresas del grupo Báez alquilaron y construyeron en complejos hoteleros e inmobiliarios de la familia Kirchner, lo que generó beneficios económicos directos e indirectos.
A mediados de 2016, la ex mandataria cedió a título gratuito sus bienes y acciones a sus hijos, motivo por el cual el artículo 23 del Código Penal habilita a alcanzar activos transmitidos sin costo a terceros o asentados en personas jurídicas.
Actualmente, la investigación patrimonial comprende dos tandas de activos. La primera abarca 111 inmuebles, de los cuales 19 están a nombre de los hermanos Kirchner. La segunda etapa, solicitada por el fiscal Diego Luciani, incluye otros 141 inmuebles, 46 vehículos y más de 5,6 millones de dólares embargados en cajas de seguridad.
No obstante, la subasta pública o la transferencia definitiva de los inmuebles continuarán congeladas hasta que los ministros de la Corte Suprema resuelvan los recursos extraordinarios pendientes. Adicionalmente, el Cuerpo de Peritos Tasadores debe entregar las valuaciones correspondientes y el tribunal oral debe definir qué propiedades serán destinadas al uso del Poder Judicial bajo la Acordada 22/2025.
Este proceso de ejecución patrimonial reabre el debate institucional sobre la efectividad del Estado para la recuperación de activos provenientes de delitos contra la administración pública. ¿Lograrán los mecanismos judiciales equilibrar las garantías procesales de terceros no condenados con la exigencia social de restitución de los fondos públicos defraudados?