En medio de las negociaciones por la reforma electoral y el blindaje del DNU en el Congreso, el gobernador bonaerense y su par cordobés cuestionaron duramente la política de infraestructura del Gobierno nacional. Horas antes, el jefe de Gabinete había alertado a los mandatarios provinciales sobre los riesgos de un eventual regreso del kirchnerismo al poder.
En el marco de la Cumbre Federal de Logística organizada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires) y Martín Llaryora (Córdoba) lanzaron fuertes críticas contra la administración de Javier Milei, focalizando sus reclamos en la paralización total de los proyectos de infraestructura financiados por la Nación.
Los cuestionamientos de los mandatarios se produjeron apenas horas después de que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, enviara un duro mensaje político dirigido a los líderes del interior. En declaraciones radiales, el funcionario nacional intentó condicionar las negociaciones actuales advirtiendo sobre las consecuencias de un posible retorno del kirchnerismo. “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores. Imaginemos que el kirchnerismo vuelva y gane Kicillof”, señaló Santilli, enumerando hipotéticos escenarios negativos como la quita de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires, el avance de tomas de tierras en la Patagonia, el retorno de las retenciones agropecuarias para Córdoba y la falta de apoyo federal en la lucha contra el narcotráfico en Santa Fe.
Lejos de apaciguar los ánimos, el panel compartido en el CFI junto a Elías Suárez (Santiago del Estero) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) sirvió como caja de resonancia para el descontento provincial. Kicillof fue categórico al referirse al rumbo económico e internacional de la Casa Rosada: “Se está discutiendo dónde nos vamos a ubicar en la cadena alimenticia: si la Argentina va a ser presa o si va a participar de los lugares donde se acumula”. En esa línea, el gobernador bonaerense subrayó la necesidad de una planificación estratégica y denunció el impacto del ajuste: “Hoy estamos sufriendo todos la interrupción de toda la obra pública desde el nivel nacional”.
Por su parte, Llaryora se sumó a los reclamos advirtiendo de manera tajante que “la Nación no construye ni un bicicletero”. El mandatario cordobés enfatizó que sin un programa nacional de infraestructura resulta imposible atraer inversiones o desarrollar parques industriales, destacando que el octavo país más grande del mundo no puede depender exclusivamente del transporte en camión sin contar con salidas logísticas competitivas.
El trasfondo: negociaciones electorales y blindaje en el Congreso
Este cruce retórico se da en el momento más álgido de las negociaciones entre la Casa Rosada y las provincias para suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de cara a los comicios del próximo año. El Gobierno busca un apoyo legislativo rotundo a cambio de que La Libertad Avanza compita con baja intensidad en los distritos de los gobernadores aliados. Santilli se mostró confiado en lograr esta reforma, argumentando que la sociedad no quiere “votar seis veces o que le cueste USD 200 millones una elección para dirimir la interna de los partidos políticos”.
La efectividad de estos acuerdos políticos quedó demostrada un día antes en la Cámara de Diputados, cuando el oficialismo logró bloquear una sesión impulsada por la oposición para derogar el DNU 70/2023. El Gobierno salvó el decreto gracias a la colaboración directa de gobernadores dialoguistas que ordenaron a sus legisladores ausentarse del recinto.
Las ausencias fueron determinantes y dejaron a la oposición a ocho votos de alcanzar el quórum de 129. Entre los casos más destacados, no bajaron a sesionar los diputados que responden a Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Carlos Sadir (Jujuy). También aportó el chubutense Ignacio Torres al restar el voto de Jorge Ávila. El bloque de Llaryora mostró fisuras, con ausencias clave como la de Ignacio García Aresca y Alejandra Torres para ayudar al oficialismo, mientras que en el peronismo sorprendieron los faltazos vinculados a los mandatarios Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero). En contraste, el catamarqueño Raúl Jalil, considerado un aliado cercano a la Casa Rosada, mantuvo a sus tres diputados en sus bancas respaldando a la oposición.