Conflicto en Orsai: denunció a Hernán Casciari y aseguró que le rindieron cuentas con “un Excel”

Nicolás Expósito, uno de los 18 inversores que inició acciones legales contra la productora, relató su experiencia tras aportar fondos para la película protagonizada por Diego Peretti. El denunciante aclaró que el reclamo no se basa en el bajo retorno financiero, sino en la ausencia total de documentación respaldatoria formal.

Nicolás Expósito es uno de los 18 inversores que presentó una denuncia penal contra Hernán Casciari y su productora, Orsai Audiovisuales. En recientes declaraciones públicas, el aportante detalló las presuntas irregularidades en la rendición de cuentas del financiamiento colectivo y apuntó directamente contra el manejo financiero del proyecto cinematográfico La muerte de un comediante, película dirigida y protagonizada por Diego Peretti.

Expósito explicó que ingresó al sistema tras seguir los contenidos del escritor en distintas plataformas y sentirse seducido por la propuesta colaborativa de la productora, que permitía participaciones desde los 50 dólares. En su caso particular, invirtió 500 dólares equivalentes a 10 bonos de la producción. Sin embargo, tras el paso de la película por el circuito comercial, denunció haber recibido un retorno de apenas 14 dólares.

Más allá del ínfimo porcentaje de ganancia, el denunciante aclaró que el conflicto central no radica en el riesgo comercial u operativo de la obra audiovisual. “El tema no es si hubo un riesgo en la inversión. Uno sabe que puede perder. El problema es que, cuando pedimos papeles, documentación o el valor de los bonos, nos mandaban un Excel”, argumentó, subrayando la falta de explicaciones formales sobre los gastos e ingresos provenientes de los cines.

Respecto al marco legal de los aportes, el inversor indicó que nunca se firmó un contrato individual, sino que el vínculo se estableció mediante la aceptación de términos y condiciones digitales al rellenar un formulario. A su vez, cuestionó el rol exigido a los aportantes durante la etapa de difusión: debido a una supuesta falta de presupuesto informada por la organización, la publicidad de la película recayó mayormente en los propios socios productores, quienes acudieron a las salas y compartieron contenidos promocionales en sus redes sociales para traccionar público.

El malestar del grupo de inversores también abarcó el destrato en los eventos y en la comunicación posterior. Durante la avant-première, denunciaron haber sido ubicados en un sector apartado, siendo recibidos por personal desconocido de la producción mientras el elenco se encontraba en otra área. Posteriormente, al comenzar los reclamos formales por los números del proyecto, Expósito aseguró que existieron bloqueos en los canales de comunicación y respuestas hostiles. Incluso, reveló que en reuniones virtuales para intentar destrabar el conflicto, el propio Casciari los habría desafiado expresando: “Si esto no te alcanza, demandame”.

Desde la productora salieron al cruce de los reclamos masivos argumentando que, al tratarse de un esquema donde participan más de 22.000 personas, resulta “inevitable que algunas personas terminen desilusionadas”. Pese a que la empresa comenzó a subir algunos papeles vinculados a otros proyectos financiados bajo la misma modalidad, el grupo de los 18 denunciantes mantiene firme su exigencia: solicitan transparencia absoluta y el acceso a los comprobantes contables que permitan establecer fehacientemente los costos de producción, los gastos de distribución y la fórmula con la que se determinó el valor final de los bonos.

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