Aluar inauguró la quinta etapa de su parque eólico en Puerto Madryn, alcanzando 582 MW de potencia instalada. Con una inversión de US$400 millones, el gigante del aluminio busca vender energía a terceros y reducir su huella de carbono.
Aluar inauguró la quinta etapa de su parque eólico en Puerto Madryn, alcanzando 582 MW de potencia instalada. Con una inversión de US$400 millones, el gigante del aluminio busca vender energía a terceros y reducir su huella de carbono.

En un movimiento estratégico que redefine el mapa de los recursos en la región, la principal compañía productora de aluminio de la Argentina concretó el corte de cintas de la quinta fase de su complejo de generación eólica en Puerto Madryn. Con el despliegue de medio centenar de nuevas turbinas de escala monumental en la meseta chubutense, la firma alcanzó una potencia instalada acumulada de 582 megavatios operativos, lo que significa que de sus instalaciones brota aproximadamente un doce por ciento del total de la electricidad de origen eólico que se inyecta en todo el territorio nacional.
Esta megaconstrucción no representa únicamente un salto cuantitativo en la autoprovisión para la electrointensiva planta chubutense, sino el pilar visible de una transformación corporativa de mayor alcance. Durante las últimas semanas, la cúpula directiva del grupo industrial impulsó una modificación profunda en el objeto social de la compañía, otorgándole atribuciones legales para ingresar de lleno al mercado mayorista de la electricidad, comercializar remanentes a terceros, desarrollar infraestructura de transmisión y erigir centros de procesamiento masivo de datos junto con almacenamiento digital de cómputo.
El impacto técnico de la obra dentro de la estructura fabril de la empresa resulta contundente. Con la entrada en marcha de las flamantes estructuras eólicas, la matriz de suministro eléctrico para la elaboración del metal sufrió un vuelco ecológico determinante: la energía verde pasó a cubrir una tercera parte del consumo total, desplazando la utilización de combustibles fósiles térmicos e integrándose con el aporte que realiza la central hidroeléctrica del río Futaleufú. Esta migración hacia fuentes limpias evitará la combustión diaria de cientos de miles de metros cúbicos de gas natural, recortando la huella de carbono operacional en un millón de toneladas anuales.
Para sostener la magnitud de esta reconversión en territorio patagónico, el grupo empresario ejecutó un desembolso que rozó los cuatrocientos millones de dólares para esta etapa puntual, elevando el presupuesto global del predio a valores cercanos a los setecientos cuarenta millones de dólares. El montaje exigió el tendido de decenas de kilómetros de caminos internos de alta resistencia y líneas de transmisión de alta tensión dentro de una superficie territorial equivalente a toda la extensión geográfica de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un espacio con proyección para seguir sumando potencia instalada en los próximos años.
La ambición del grupo por liderar la transición y comercializar soluciones energéticas se expande más allá de la provincia de Chubut. La agenda de desarrollos contempla la construcción de parques solares tanto en la provincia de Buenos Aires como en el mismo suelo patagónico, sumado a la instalación de módulos de almacenamiento mediante baterías de última generación en las provincias de Corrientes y Buenos Aires. A su vez, los ejecutivos siguen con atención la evolución de las concesiones hidroeléctricas en el sur para consolidar un circuito de provisión autónomo, diversificado y resiliente ante las fluctuaciones de red.
Con ventas externas que generan divisas por más de mil seiscientos millones de dólares anuales al enviar casi el noventa por ciento de su elaboración primaria a mercados de Europa y América, el grupo busca que sus estándares de sostenibilidad funcionen como un sello distintivo en el comercio internacional. Las autoridades provinciales destacaron la continuidad de estas inversiones privadas a largo plazo y enfatizaron la urgencia de concretar nuevas líneas de transporte eléctrico a nivel federal para que otros polos productivos del país puedan desplegar su potencial en materia de recursos renovables.
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