Persecución y captura naval en el océano Índico

Las fuerzas estadounidenses interceptaron en el océano Índico al petrolero Aquila II, tras evadir el bloqueo en el Caribe. El buque, vinculado al contrabando de crudo sancionado, fue capturado tras una persecución global que refuerza la cuarentena impuesta por Washington.

Petrolero capturado. Archivo

En una operación de alcance global, el Departamento de Guerra de los Estados Unidos confirmó este lunes la detención del Aquila II, un navío que había logrado evadir el cerco militar en aguas caribeñas. La embarcación, que navegaba bajo pabellón de Panamá pero responde a capitales radicados en Hong Kong, fue interceptada tras una vigilancia ininterrumpida que se extendió por miles de millas náuticas. Según el reporte oficial, el navío formaba parte de un grupo de embarcaciones que abandonaron el litoral venezolano tras los recientes sucesos políticos en Caracas, utilizando tácticas de navegación encubierta como la desconexión de sus sistemas de geolocalización para intentar perderse en las rutas comerciales del Índico.

La administración de Donald Trump enfatizó que esta acción refuerza la cuarentena estricta sobre activos vinculados a redes de contrabando energético, especialmente aquellas asociadas a la comercialización de crudo ruso y venezolano fuera de los canales legales. Desde Washington advirtieron que la capacidad operativa de su flota permite rastrear y neutralizar cualquier intento de vulnerar las restricciones impuestas, sin importar la distancia de las costas continentales. Con esta incautación, ya son ocho los buques de gran calado confiscados desde el endurecimiento del bloqueo en diciembre, consolidando una estrategia de asfixia logística contra las flotas que operan en la sombra de las sanciones internacionales.

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