Detectives de la Unidad de Crimen Organizado Transnacional (TOCU) detuvieron este miércoles a Festus Arasa Omwamba, de 33 años, en la localidad fronteriza de Moyale. El sujeto, director de la firma Global Face Human Resource Limited, permanecía prófugo tras ser vinculado con una red dedicada al tráfico de personas hacia la Federación Rusa.
Según las investigaciones preliminares de la Dirección de Investigaciones Criminales (DCI), Omwamba utilizaba ofertas de empleo legítimo en Europa para atraer a hombres vulnerables.
Las víctimas, tras pagar sumas de entre 50.000 y 250.000 chelines por gastos de viaje, descubrían al llegar a destino que su realidad era el entrenamiento militar y el despliegue inmediato en la zona de combate.
Testimonios de sobrevivientes, como el de John Kamau, revelaron que los reclutas permanecían en casas de seguridad en Nairobi antes de viajar. Una vez en territorio ruso, les retiraban sus pasaportes y los trasladaban a campamentos militares. Aunque las promesas iniciales incluían puestos como fontaneros o repartidores, el destino final era la primera línea de fuego en Ucrania.
El impacto de estas operaciones es profundo. Informes del Servicio de Inteligencia Nacional (NIS) estiman que más de 1.000 kenianos se encuentran en Rusia bajo condiciones similares. De esta cifra, las autoridades confirmaron que 89 permanecen en combate, 39 están hospitalizados y 28 figuran como desaparecidos. Hasta el momento, se registró el fallecimiento de al menos una persona.