Andrés Nápoli, director ejecutivo de la FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales), advirtió que la aprobación del proyecto no otorgará seguridad jurídica a los inversores.
El abogado anticipó que la reforma generará cientos de demandas judiciales que mantendrán los proyectos mineros en litigio por tiempo prolongado. En la misma línea, la exlegisladora Marta Maffei calificó la iniciativa como “regresiva” y denunció que el texto debilita los presupuestos mínimos de protección establecidos en el artículo 41 de la Constitución Nacional.
Visiones productivas y técnicas
Gustavo Fernández, ministro de Producción de San Juan, defendió la reforma impulsada por el Poder Ejecutivo. El funcionario sostuvo que existe una falsa dicotomía entre la minería y el cuidado del agua, tras señalar que la actividad extractiva solo representa el 3% del consumo hídrico en su provincia. Fernández atribuyó la escasez de agua a la falta de mantenimiento en las obras de riego durante las últimas dos décadas.
Gabriel Carrera, glaciólogo del Ianigla, aportó una perspectiva técnica al sugerir ajustes en las categorías de protección. El especialista propuso reemplazar el término “ambiente periglaciar” por “geoformas periglaciares” para precisar qué estructuras cumplen efectivamente una función hídrica.
La reforma busca limitar la protección exclusivamente a los cuerpos de hielo y rocas que actúen como reservas estratégicas de recursos, otorgando a las provincias la facultad de actualizar el inventario de glaciares.