Camioneros: Kicillof busca frenar la tensión municipal

Axel Kicillof se reunió con Pablo Moyano para frenar el conflicto por despidos en los servicios de limpieza de Villa Gesell y La Plata. El gobernador busca mediar entre sus intendentes aliados y el gremio para evitar un paro general.

Axel Kicillof y Pablo Moyano

El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó un encuentro de urgencia en la capital provincial con la cúpula del sindicato de Camioneros, liderada por Pablo Moyano. El objetivo principal de la reunión fue desactivar el malestar gremial surgido tras una serie de desvinculaciones y reestructuraciones en los servicios de higiene urbana de localidades como Villa Gesell y La Plata. La preocupación de la administración central radica en evitar que las medidas de fuerza se extiendan a otros distritos, afectando la recolección de residuos en todo el territorio bonaerense.

La controversia se originó cuando el Ejecutivo de Villa Gesell interrumpió el servicio de barrido en su zona céntrica, lo que derivó en el cese laboral de aproximadamente cuarenta operarios de una firma privada. Paralelamente, en la ciudad de La Plata, circulan versiones sobre una posible reorganización de personal que el gremio interpreta como una amenaza para 150 familias. Ante este panorama, el gobernador encomendó a sus ministros de Gobierno y Trabajo la creación de un espacio de concertación para mediar entre los jefes comunales, que responden a su riñón político, y los representantes de los trabajadores.

Crisis presupuestaria y defensa de la estabilidad laboral

Desde la perspectiva de las intendencias, la situación se explica por una merma considerable en la coparticipación y la recaudación general, lo que obliga a recortar gastos en contratos tercerizados. En el caso específico de Villa Gesell, la falta de un presupuesto aprobado por la oposición local agrava la crisis financiera, llevando al municipio a intentar cubrir tareas de limpieza con personal propio. No obstante, Camioneros rechaza estos argumentos económicos y exige la inmediata reincorporación de los afectados, bajo la advertencia de iniciar un paro general del sector.

Pablo Moyano ratificó su postura de defender cada puesto de trabajo, valorando la apertura al diálogo por parte de la Gobernación pero manteniendo el estado de alerta. El conflicto pone a prueba la cohesión interna del peronismo provincial, ya que los intendentes involucrados son aliados estrechos de Kicillof. Mientras la provincia intenta equilibrar las cuentas públicas y asistir a los municipios, el gremio insiste en que no aceptará que el ajuste recaiga sobre los recolectores, marcando una línea de confrontación que el gobierno bonaerense espera resolver por la vía administrativa antes de que escale a las calles.

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