Israel y EE. UU. eliminan al jefe de inteligencia de Irán en Teherán

Majid Khademi, líder de la inteligencia de la Guardia Revolucionaria, murió tras un bombardeo conjunto este lunes. El ataque profundiza la guerra en Medio Oriente, mientras Teherán lanza misiles contra Israel y el Golfo en represalia.

En una operación de alta precisión, fuerzas de Estados Unidos e Israel terminaron con la vida de Majid Khademi, el jefe de inteligencia de los Guardianes de la Revolución. Khademi era señalado por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) como el responsable de coordinar atentados globales y de dirigir la represión interna contra civiles iraníes.

Impacto del golpe militar:

  • Objetivo clave: Khademi lideraba la Organización de Inteligencia del Cuerpo de Guardianes.

  • Segunda baja: También fue eliminado Athar Bakri, comandante de la Fuerza Quds (Sección 840).

  • Confirmación: Teherán calificó el hecho como un “ataque terrorista criminal” del eje “estadounidense-sionista”.

Escalada de misiles y víctimas civiles

La respuesta de Irán no se hizo esperar. Durante la madrugada, lanzó una oleada de misiles y drones contra Israel, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. En la ciudad israelí de Haifa, el impacto de un proyectil provocó la muerte de dos personas.

Por su parte, Teherán sufrió daños críticos en su infraestructura de gas y barrios residenciales, con un saldo de cinco muertos en la ciudad de Qom. El régimen persa advirtió que las próximas fases de su ofensiva serán “devastadoras” si continúan los ataques aéreos.

El ultimátum de Trump y el factor crudo

El conflicto, iniciado el pasado 28 de febrero, tiene un frente económico asfixiante: el cierre del estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump lanzó un duro ultimátum para que se reabra el paso este miércoles, bajo amenaza de destruir infraestructuras civiles iraníes.

“Vivirán en el infierno”, advirtió Trump en sus redes sociales. Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria aseguró que está estableciendo un “nuevo orden” en el Golfo Pérsico y que el control del estrecho —vital para el petróleo mundial— no volverá a su estatus anterior, desafiando directamente la presión de Washington.

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