Tras aterrizar en Argentina el pasado jueves, Agostina Páez (29) brindó su primera entrevista extensa para referirse a la causa penal que enfrentó en Brasil. La letrada se mostró profundamente afectada por la viralización de un video donde su padre, Mariano Páez, imitaba a un mono en un bar de Santiago del Estero para celebrar el retorno de su hija.
Definiciones clave de la entrevista:
Vergüenza familiar: “Me quería morir cuando vi lo que hizo mi papá. No podía creerlo sabiendo lo difícil que fue esto para mí”, expresó en el canal OLGA.
El proceso en Brasil: Relató que usó tobillera electrónica y que casi termina en una cárcel común tras una orden de detención que fue frenada por un habeas corpus.
Pedido de perdón: Durante el juicio, se enfrentó a las víctimas y les pidió disculpas una por una. “Algunos las aceptaban y otros directamente se iban”, recordó.
El calvario en Río y apoyos inesperados
Páez explicó que inicialmente no dimensionó la gravedad de la denuncia por injuria racial tras un incidente a la salida de un bar en Ipanema. La situación escaló hasta que le notificaron que enfrentaba penas mínimas de dos años por tres hechos distintos. “Todos me decían que la cárcel de allí es muy peligrosa”, señaló sobre el momento de mayor temor.
Durante su estadía forzada en Brasil, la joven confirmó haber recibido el apoyo de la esposa de Juan Darthés (radicado en ese país), quien le manifestó que “estaban orando por ella”. También agradeció el contacto de la senadora Patricia Bullrich, con quien se reunió brevemente tras su regreso al país.
Amenazas y reflexión final
Pese a estar en libertad, la abogada denunció que tanto ella como su hermana son blanco de amenazas de muerte constantes. No obstante, realizó una autocrítica sobre la cultura argentina respecto a la discriminación: “Aquí hay una invisibilidad de lo que es el racismo. Está bueno que esto se repudie y sea un tema de debate”.
Páez concluyó asegurando que no considera injusta la dureza de la ley brasileña. “He actuado mal, he pedido perdón y voy a pedirlo mil veces más”, sentenció, marcando una clara distancia con la actitud de su progenitor.