La esperanza de un giro diplomático que pusiera fin a la escalada bélica en Medio Oriente se desvaneció esta madrugada en Islamabad. Tras una jornada de contactos extenuantes, la delegación iraní y el equipo estadounidense encabezado por el vicepresidente JD Vance dieron por concluidas las conversaciones sin haber alcanzado un punto de equilibrio. El fracaso deja a la región en un limbo peligroso, justo cuando el mundo observaba a la capital pakistaní como el último refugio de la paz.
El relato de Teherán: “Proteger los intereses nacionales”
Desde el lado persa, la narrativa fue de resistencia. La cadena estatal IRIB informó que su delegación negoció de forma “intensa y continua” para salvaguardar los derechos del pueblo iraní, pero que el avance fue bloqueado por lo que calificaron como “exigencias irracionales y excesivas” de la Casa Blanca.
Esmaeil Baqaei, portavoz de Exteriores de Irán, fue más allá al tildar los pedidos de Washington de “ilegales” y “desproporcionados”. Según el régimen, el éxito dependía de que EE. UU. abandonara su postura de fuerza y aceptara los “derechos legítimos” de Irán, especialmente en lo relativo al levantamiento de sanciones y reparaciones de guerra.
La “Oferta Final” de Washington
Minutos antes de abordar el Air Force Two, JD Vance ofreció una conferencia de prensa con un tono de ultimátum. El vicepresidente aseguró que la administración Trump presentó su “mejor y última oferta”, una propuesta que describió como un “método de entendimiento” simple pero firme.
Vance subrayó que la línea roja de Estados Unidos sigue siendo el programa nuclear. “El principal objetivo es buscar que no alcancen un arma nuclear”, afirmó, recordando que las instalaciones de enriquecimiento ya fueron golpeadas, pero que Teherán se niega a firmar un compromiso de no desarrollo a largo plazo. Según el funcionario, Washington actuó con flexibilidad, pero no encontró un interlocutor dispuesto a ceder en puntos críticos de seguridad global.
Los 5 puntos de fricción que dinamitaron la mesa
| Tema en disputa | Postura de EE. UU. | Postura de Irán |
| Estrecho de Ormuz | Exigen la liberación total para el flujo petrolero. | Lo utiliza como moneda de cambio y soberanía. |
| Programa Nuclear | Compromiso de “largo término” de no proliferación. | Lo califica de punto “innegociable” por soberanía. |
| Sanciones | Levantamiento gradual sujeto a cumplimiento. | Exige el fin total e inmediato de los bloqueos. |
| Líbano | Operaciones contra Hezbollah como tema aparte. | Exige el cese de ataques israelíes para negociar. |
| Reparaciones | Rechazo total a compensaciones económicas. | Reclama pagos por los daños de ataques recientes. |
El factor Trump: “Ya hemos ganado militarmente”
Mientras los diplomáticos se desgastaban en Pakistán, desde Washington, Donald Trump le restaba importancia al resultado de la cumbre. Con su estilo característico, el mandatario afirmó ante la prensa que le resultaba “igual” si se alcanzaba el acuerdo.
“La razón es porque hemos ganado. Los hemos derrotado militarmente”, declaró Trump, sugiriendo que las negociaciones son más una concesión estadounidense que una necesidad estratégica. Esta postura de “victoria declarada” parece haber endurecido la posición de la delegación persa, que vio en las palabras del presidente un signo de que no habría una negociación de “buena fe”.
Una de las mayores incógnitas es el futuro de la tregua de dos semanas que rige actualmente. Aunque Vance no hizo mención expresa a su continuidad, el fin del diálogo en Islamabad abre la puerta a una reanudación de las hostilidades. Por ahora, el precio del petróleo y la estabilidad de las rutas comerciales quedan sujetos a la próxima decisión que se tome en Teherán: aceptar la “propuesta simple” de Vance o prepararse para una nueva fase del conflicto.