Tras una serie de postergaciones que mantuvieron en vilo a la opinión pública, el debate oral por el fallecimiento de Diego Armando Maradona finalmente se puso en marcha en el palacio judicial de San Isidro. El foco de la jornada estuvo puesto en los lineamientos de la Fiscalía, que calificó al equipo médico como un “grupo de improvisados”. Según la acusación, cada uno de los siete imputados incumplió con los deberes de su cargo, elevando el riesgo de vida del paciente hasta un punto irreversible.
Para ilustrar su argumento, el fiscal Patricio Ferrari protagonizó un momento de alto impacto visual al exponer una hoja en blanco frente a los jueces. Con este gesto, buscó representar la nula actividad médica que, según su criterio, realizaron los acusados para salvar al “Diez”. Ferrari sostuvo que Maradona “empezó a morir 12 horas antes” de su deceso oficial y que cualquier medida básica, como el traslado a una clínica o la administración de un diurético en su última semana de vida, le habría salvado la vida.
El rechazo a la transmisión en vivo del debate
Uno de los primeros cruces legales del juicio se originó a partir de un pedido de la defensa de Leopoldo Luque. El abogado Francisco Oneto solicitó que todas las audiencias fueran transmitidas en vivo por canales públicos, argumentando que esto permitiría a los imputados exponer su versión directamente a la sociedad sin intermediarios. Sin embargo, el tribunal presidido por el juez Alberto Gaig rechazó la petición tras una breve deliberación, calificándola de “desproporcionada”.
Los magistrados resolvieron que la publicidad del juicio ya está garantizada por los canales habituales y que una transmisión constante podría vulnerar los derechos de los testigos que deben declarar durante el proceso. En consecuencia, el público solo tendrá acceso a través de la televisión a los hitos principales del juicio: los lineamientos iniciales, los alegatos finales de las partes y, finalmente, la lectura del veredicto. Por el momento, el tribunal solo autorizó a las partes a grabar el audio de las audiencias para uso interno, con la prohibición estricta de difundirlo a la prensa.
Los imputados y la posible condena
El proceso judicial se desarrolla bajo la carátula de homicidio simple con dolo eventual, una figura legal que implica que los acusados debieron representarse que su accionar (o la falta de él) podía derivar en la muerte de Maradona y, aun así, continuaron adelante. Bajo esta calificación, los siete trabajadores de la salud enfrentan una escala penal que va desde los 8 hasta los 25 años de prisión.
Entre los señalados por la Fiscalía se encuentran médicos y enfermeros que participaron de la internación domiciliaria en la localidad de Tigre. La querella y el Ministerio Público Fiscal coinciden en que hubo un “abandono de persona” agravado por el rol profesional de cada uno. Las audiencias continuarán desarrollándose los días martes y jueves, de 10 a 17 horas, en lo que se proyecta como uno de los juicios más mediáticos y complejos de la historia judicial argentina reciente.