La industria frente a la importación
Fantome Group, responsable de producir prendas para Reebok y Kevingston, atraviesa una situación similar en el Juzgado Comercial N° 4. La empresa, que contaba con 120 operarios en su planta de Villa Devoto, redujo su nómina a solo 20 trabajadores. El quiebre se profundizó tras la pérdida de contratos con marcas que optaron por sustituir la producción nacional por artículos importados.
Paralelamente, la firma de calzado Viamo, bajo la razón social Lannot, entró en concurso con una deuda superior a los $4.000 millones. Al igual que Fantome, la empresa sufrió una contracción drástica de su presencia territorial, pasando de 25 sucursales a solo siete en el último trienio. La Justicia dispuso la inhibición general de bienes mientras se auditan sus cuentas.
Un escenario de demanda debilitada
Datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) confirman la tendencia: las ventas del rubro textil cayeron un 6,3% en el primer trimestre de 2026. Aunque el precio de la ropa aumentó un 103% en dos años —cifra significativamente menor a la inflación general del 220%—, el consumo no reacciona ante la falta de ingresos.
La combinación de costos operativos en ascenso, que incluyen energía y salarios, junto con una carga impositiva que las empresas califican de insostenible, completa un cuadro de vulnerabilidad para la industria local.