Horror en Luisiana: 8 niños mueren en tiroteo masivo por violencia doméstica

Un altercado familiar en la ciudad de Shreveport terminó en la peor masacre de menores en EE.UU. en los últimos dos años. El atacante fue abatido tras una persecución policial.

La ciudad de Shreveport, en el estado de Luisiana, despertó este domingo bajo la sombra de una de las tragedias más oscuras de la violencia armada reciente en Estados Unidos.

Poco después de las 6 am (hora local), una serie de tiroteos coordinados en tres residencias distintas dejó un saldo de ocho niños muertos. Según los registros de Gun Violence Archive, este suceso se ha consolidado como el tiroteo masivo más mortífero en el país en más de dos años, reabriendo el debate sobre la seguridad y el acceso a las armas en territorio estadounidense.

Una escena del crimen extensa

La magnitud del ataque obligó a un despliegue policial sin precedentes en la zona. El agente de policía Chris Bordelon informó en conferencia de prensa que la investigación es sumamente compleja, ya que la escena del crimen es “bastante extensa” y abarca tres viviendas que están siendo inspeccionadas minuciosamente. Lo más desgarrador del caso es la edad de las víctimas: menores que tenían entre uno y 14 años.

Las autoridades confirmaron que el atacante tenía un vínculo directo con los fallecidos. “Algunos de los niños que se encontraban en el interior eran descendientes” del tirador, precisó Bordelon, quien calificó el incidente preliminarmente como un “altercado doméstico” que escaló hasta niveles de violencia incontrolables.

Persecución y final del atacante

Tras perpetrar los disparos, el autor —cuya identidad aún se mantiene bajo reserva a la espera de notificar a los familiares— robó un vehículo y emprendió la huida. La policía inició una persecución automovilística que terminó cuando los agentes abrieron fuego y lo abatieron. Afortunadamente, ningún efectivo resultó herido durante el operativo.

“Creemos que fue el único individuo que efectuó disparos en estos lugares”, aseguró Bordelon, descartando por el momento la participación de cómplices.

Además de los ocho niños fallecidos, otras dos personas resultaron heridas y permanecen con pronóstico reservado. La comunidad de Shreveport y el liderazgo político han reaccionado con absoluto estupor.

El senador republicano Bill Cassidy calificó lo ocurrido como un episodio de “violencia atroz”, mientras que el gobernador Jeff Landry declaró sentirse “con el corazón destrozado” ante la pérdida de tantas vidas jóvenes.

Este nuevo episodio subraya la crisis de violencia armada en Estados Unidos, un país donde los altercados familiares derivan con frecuencia en masacres debido a la facilidad de acceso a las armas de fuego, dejando cicatrices imborrables en el tejido social.

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