Bajo un fuerte operativo de seguridad, este lunes aterrizó en suelo argentino Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, extraditado para rendir cuentas ante la justicia federal por el brutal asesinato de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. El detenido, de 20 años, está sindicado como un engranaje clave en una organización criminal que, en septiembre de 2025, habría secuestrado y torturado a las víctimas como parte de una venganza ligada al tráfico de estupefacientes. El magistrado Jorge Ernesto Rodríguez, titular del Juzgado de Morón, tiene previsto indagarlo mañana tras recibirlo formalmente desde Lima, adonde el sospechoso había huido para evadir su captura internacional.
La reconstrucción judicial apunta a una emboscada fatal iniciada en La Matanza, donde las mujeres fueron captadas bajo el falso pretexto de concurrir a un evento social. Según el expediente, terminaron cautivas en una vivienda de Florencio Varela utilizada como base de operaciones narco, lugar donde padecieron mutilaciones y tormentos extremos antes de ser ejecutadas y enterradas en una fosa común. La brutalidad del ataque, que incluyó la destrucción de pruebas mediante el incendio del vehículo utilizado para el traslado, ha llevado a calificar el hecho como un homicidio múltiple agravado por ensañamiento, alevosía y violencia de género, sumando además la figura de secuestro coactivo en una causa que ya tiene a otra decena de implicados bajo la lupa.
En respuesta a la llegada del sospechoso, familiares de las fallecidas encabezaron una masiva columna de protesta que partió desde La Tablada con destino a los tribunales de Morón. El reclamo central de la movilización fue la exigencia de penas máximas y el esclarecimiento total de la red delictiva, en un contexto donde recientemente se dictó la falta de mérito para otro presunto involucrado. Mientras tanto, la investigación intenta identificar a los restantes eslabones de esta estructura criminal que, según las autoridades, actuó de forma premeditada y con una logística profesional para concretar los asesinatos y asegurar su posterior ocultamiento.