El peso de los números y la estrategia del canal
Tras el cambio de formato en marzo de 2026, A la Tarde apuntó a un talk show más centrado en historias reales y audiencia en el estudio, con un énfasis menor en los escándalos de la farándula.
Sin embargo, según fuentes de la industria, la audiencia no respondió como esperaba América TV, por lo que el canal intentó regresar a la propuesta original de espectáculos. Esa retracción, sumada a la persistente caída de rating, terminó de inclinar la balanza hacia la decisión de cerrar el ciclo.
Luis Ventura, uno de los panelistas históricos del programa, se refirió al cierre como un ejemplo de la lógica de prueba y error que domina la televisión abierta. “Esto es prueba y error. Lo que para algunos es pérdida, para otros es ganancia”, afirmó ante el micro, sin ocultar su satisfacción por el lugar que el programa ocupó en la agenda.
Quién ocupa el horario y qué sigue para el equipo
El horario de la tarde de América TV quedará en manos de Sabrina Rojas y Augusto “Tartu” Tartúfoli, quienes regresarán al canal con una nueva versión de Pasó en América, un magazine que abandonaron en diciembre de 2025. La dupla, que ya había compartido éxito en ese formato, se prepara para liderar un programa diario de 16:30 a 18:00, apostando a un estilo renovado para competir con otras franjas de entretenimiento.
Pese al cierre de A la Tarde, tanto Karina Mazzocco como parte del equipo de panelistas no se desvincularán de América TV, ya que la emisora prevé reubicarlos en otros ciclos.
La noticia golpea, no obstante, a un ecosistema de trabajo que celebró reconocimientos como el Martín Fierro a Mejor Conductora en 2024, pero también se enfrenta a la realidad de que la televisión comercial suele medir la continuidad de los programas por la respuesta de la audiencia y por la lógica de la publicidad.
La despedida de Karina Mazzocco en A la Tarde desnuda una tensión recurrente en la televisión abierta: entre la búsqueda de identidad propia de un programa y la obligación de rendir en términos de rating y rentabilidad.
Si la decisión de levantar un ciclo emblemático refuerza la sensación de inestabilidad para los trabajadores de la pantalla, también alimenta el debate sobre qué tipo de contenido las televisoras están dispuestas a sostener cuando los números no acompañan.