La tensión acumulada en el seno de la dirigencia de Racing Club finalmente detonó en los pasillos del Gigante de Arroyito. Tras la derrota frente a Rosario Central, en un encuentro marcado por decisiones arbitrales que condicionaron el trámite del juego, el presidente de la institución de Avellaneda, Diego Milito, lanzó durísimas declaraciones que sacudieron la estructura del fútbol local. El exdelantero, quien suele cultivar un perfil bajo, abandonó la diplomacia para asegurar que el plantel se siente “robado” y que la situación actual de la competencia “no da para más”.
El foco del conflicto se centró en la labor de Darío Herrera y el soporte técnico de Pablo Dóvalo desde el VAR. Las expulsiones de Martínez y Di Cesare dejaron a la Academia en una inferioridad numérica que, a criterio del mandatario, resultó determinante. “Terminar un partido de la manera que se terminó no nos deja solamente tristes, también con el enojo de decir, ¿Hasta cuándo? El partido de hoy fue vergonzoso”, sentenció Milito, quien decidió salir a dar la cara en lugar del entrenador Gustavo Costas para proteger al cuerpo técnico y al plantel.
Esta reacción pública del “Príncipe” responde también a un reclamo histórico de los hinchas albicelestes. En los últimos meses, la tribuna había manifestado su descontento por lo que consideran una falta de peso institucional ante la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Los antecedentes ante Barracas Central y Estudiantes de La Plata, donde las estadísticas de faltas y sanciones fueron notablemente desfavorables, alimentaron un clima de sospecha. Actualmente, Racing ostenta el récord de siete tarjetas rojas en lo que va del certamen, una cifra que la dirigencia interpreta como una tendencia persecutoria.
Más allá del incidente puntual en Rosario, Milito elevó la apuesta e invitó a sus pares a una rebelión dirigencial. Por primera vez, el mandatario académico se alineó públicamente con figuras opositoras a la actual gestión de la calle Viamonte, como Juan Sebastián Verón. “El fútbol argentino está roto, los dirigentes tenemos que empezar a hablar. Invito a los dirigentes, y también a los jugadores, a reconstruir nuestro fútbol”, manifestó con contundencia. El exfutbolista también sugirió que existe un aislamiento hacia su figura por no pertenecer al núcleo tradicional de la dirigencia política deportiva.
El escenario abre un nuevo capítulo de confrontación en la Liga Profesional. Con la eliminación consumada y el equipo fuera de la lucha por el título, la Comisión Directiva de Racing parece haber iniciado un camino de confrontación directa que promete escalar en las próximas asambleas. Mientras tanto, la estadística de las expulsiones y la sensación de injusticia en el campo de juego se convierten en el principal argumento de un club que ya no oculta su ruptura total con la cúpula que hoy maneja los destinos del fútbol nacional.