¿”Caballo de Troya” chino? La dura advertencia de EE.UU. a la Argentina

Un duro informe de la Casa Blanca coloca al país como un “nodo de riesgo” utilizado por firmas asiáticas para eludir aranceles del 50% en Estados Unidos. El hallazgo incrementa la presión diplomática en medio del choque de potencias.

El Embajador de los Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, y el Ministro de Defensa de Argentina, Carlos Alberto Presti. Foto: Prensa Nación.
En lo que representa un nuevo capítulo de máxima tensión en la disputa geopolítica global, un explosivo informe de la Casa Blanca puso a la Argentina en el centro de las sospechas por el tráfico comercial internacional. Según el documento titulado “The Great Transshipment Scam” (“El gran fraude de la triangulación”), elaborado por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera del gobierno de Donald Trump, el país integra una red global en la sombra diseñada para disfrazar el origen de mercancías chinas y lograr su ingreso al mercado estadounidense esquivando aranceles de hasta el 50%.

El reporte ubica a la Argentina dentro de los denominados “Corredores Latinoamericanos” —junto a Brasil, Chile, Colombia y Perú— y la califica formalmente como un “nodo de riesgo” de Nivel 3.

La mecánica del fraude: depósitos fiscales y cambio de etiqueta

El esquema expuesto por Washington funciona como una sofisticada maniobra de enmascaramiento logístico. Ante las elevadas barreras arancelarias impuestas directamente a los productos fabricados en la República Popular China, exportadores vinculados al régimen asiático redirigen los cargamentos hacia terceros países. En estos puntos de tránsito, la mercadería es almacenada en depósitos fiscales, sometida a procesos mínimos de ensamblaje o reempaquetado y reetiquetada para fraguar su certificado de origen antes de ser despachada a puertos norteamericanos.

El diferencial económico que alimenta este circuito es abrumador: la brecha entre la tasa del 50% que tributa un bien de origen chino y el arancel preferencial que abona un producto con sello sudamericano genera márgenes millonarios. Según estimaciones del Consejo de Asesores Económicos (CEA) de la Casa Blanca, este fraude comercial le cuesta a la economía estadounidense cerca de 60.000 millones de dólares anuales y desplaza aproximadamente 450.000 puestos de trabajo.

El perfil argentino: un “objetivo oportunista”

En la escala de vulnerabilidad trazada por la Casa Blanca, la Argentina no es identificada como un articulador consciente ni como un actor de volumen masivo —a la altura de México o la Unión Europea—, sino como un “objetivo oportunista”.

De acuerdo con el diagnóstico de los técnicos de Washington, los exportadores asiáticos aprovechan ventajas estructurales muy concretas en el territorio nacional:

  • Infraestructura de tránsito: Acceso a puertos estratégicos del Atlántico y depósitos fiscales con márgenes de acopio.
  • Fiscalización laxa: Zonas francas y capacidad de control aduanero limitada que facilitan el routing logístico.
  • Costos competitivos: Disponibilidad de mano de obra y almacenamiento temporal a bajo costo para tareas de ensamblaje regional.

En la línea de fuego de la batalla geopolítica

La divulgación del informe coincide con un endurecimiento del discurso diplomático de Estados Unidos en Buenos Aires. Recientemente, el embajador Peter Lamelas instó a las empresas locales a frenar contratos con corporaciones como Huawei en el sector energético e infraestructura, advirtiendo sobre las leyes de inteligencia de Beijing que obligan a las firmas chinas a ceder datos al Estado.

El documento advierte que la creciente dependencia de insumos, capitales y obras financiada bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta puede convertir a parques industriales y nodos ferroviarios en enclaves para la evasión fiscal. Para la Argentina, el diagnóstico representa un encrucijada crítica: cómo ajustar los controles aduaneros para evitar represalias de Washington sin alterar la relación comercial con China, su segundo socio económico global.
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